Bolivia exhibe riqueza cultural a través de sus seis danzas nacionales multidanzantes inscritas en el Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Bolivia es conocida por la diversidad y riqueza de sus tradiciones culturales, especialmente en cuanto a las danzas folklóricas. Si solo tomamos como referencia a las festividades “multidanzantes” que fueron registradas en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (PCI) de la Unesco, nuestro país tiene seis danzas que pueden considerarse “nacionales”, ya que son interpretadas y ejecutadas en todas aquellas.
La lista de danzas incluye Diablada, Morenada, Tobas, Caporales, Tinkuy, Llamerada y otras tantas, que se presentan en diferentes festividades a lo largo del país. Las “multidanzantes” se parecen en su espectacularidad y en la organización de las danzas que son interpretadas en sus correspondientes fiestas mediante agrupaciones denominadas “fraternidades”.
La Fiesta Grande de Tarija, por ejemplo, gira en torno a los chunchos promesantes y todo lo que tiene que ver con ese patrimonio. Mientras que la Ichapekene Piesta es excepcional, ya que está integrada por “48 grupos de bailarines y personajes enmascarados (Enatirimaikaraiana) que forman una larga procesión de humanos y no humanos que realizan coreografías al son de antiguos instrumentos nativos”
Análisis:
La riqueza cultural de Bolivia es indudable, y las danzas folklóricas son una parte integral de esa diversidad. Sin embargo, se puede cuestionar la efectividad de los registros y catalogaciones realizados hasta ahora. ¿Qué significado tienen realmente estas danzas en el contexto actual? ¿Cómo pueden ser preservadas y transmitidas a futuras generaciones? La falta de coordinación entre los investigadores y las organizaciones que trabajan en este campo también puede generar confusiones y desinformación.
Es importante destacar la importancia de registrar y documentar estas danzas, no solo para conservar el patrimonio cultural, sino también para promover la identidad boliviana y fomentar la diversidad cultural. Sin embargo, es necesario un enfoque más integral y coordinado para abordar este tema.