**La búsqueda de la humanidad en una era marcada por la inteligencia artificial**

En un mundo donde la inteligencia artificial redefine los modos de aprender, comunicarnos y trabajar, comprender cómo funcionan nuestras propias inteligencias se vuelve esencial para amplificar lo humano frente al avance tecnológico. **La teoría de las inteligencias múltiples**, según James Robles, director de la carrera de Psicología de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), nos recuerda que el éxito cognitivo no depende únicamente del coeficiente intelectual.

**Una visión más profunda al desarrollo personal en tiempos de IA**

Durante décadas, el cociente intelectual (IQ) fue considerado el principal indicador de nuestras capacidades. Sin embargo, hoy surge una pregunta urgente: ¿qué nos hace verdaderamente humanos? La respuesta no está en competir con las máquinas, sino en cultivar lo que ellas no pueden replicar: emociones, vínculos y resiliencia.

**La importancia de las inteligencias múltiples**

La era IA no exige que seamos más parecidos a las máquinas, sino que seamos más plenamente humanos. **Los cuatro tipos de inteligencia** que amplifican lo humano en esta era son: IQ (Cociente Intelectual), EQ (Cociente Emocional), SQ (Cociente Social) y AQ (Cociente de Adversidad). Estas inteligencias nos permiten interactuar, comprender y desenvolvernos en diversos entornos.

**Análisis**

La educación tiene un desafío y una oportunidad en la era de la IA. Dejar de lado el enfoque tradicional que se centraba en el coeficiente intelectual para priorizar lo relevante: emociones, vínculos y resiliencia. La mirada interdisciplinaria se amplía con herramientas como la prueba BTSA (Benziger Thinking Styles Assessment), un modelo que analiza cuatro áreas cerebrales predominantes para comprender estilos de pensamiento.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando las inteligencias múltiples no están alineadas? ¿Qué sucede cuando el docente no prioriza lo relevante y se enfoca en competir con las máquinas? La educación debe ser más flexible y humana, y los docentes deben ser neuroeducadores que actúan como guías para que los estudiantes aprendan disfrutando.