La Federación de Cooperativas Mineras Auríferas de Bolivia (Fecmabol) ha descartado unirse a las movilizaciones contra el Decreto Supremo 5503, que elimina el subsidio a los combustibles. En lugar de eso, la organización minería opta por respaldar la gestión del Gobierno y trabajar en mesas técnicas para abordar temas específicos del sector aurífero.

La dirigencia minera sostuvo una reunión con el presidente del Estado para abordar asuntos como el abastecimiento de diésel, el acceso a explosivos y las licencias ambientales. El presidente de Fecmabol, Norberto Sánchez, enfatizó que la reunión se desarrolló en un clima de apertura y diálogo, con el objetivo de resolver asuntos internos que afectan directamente a la actividad productiva.

Sánchez precisó que Fecmabol no participará de las protestas anunciadas contra la norma. La organización minera ha dejado de recibir combustible subvencionado desde hace más de un año y medio, por lo que adquiere el producto a precios superiores al oficial. En ese sentido, sostuvo que el impacto de la eliminación del subsidio no afecta directamente al sector aurífero, sino que golpea con mayor fuerza al mercado informal y al contrabando de combustibles.

Análisis:

La decisión de Fecmabol de respaldar la gestión del Gobierno y evitar unirse a las movilizaciones contra el Decreto Supremo 5503 puede ser vista como una estrategia para mantener buena relación con el Ejecutivo y preservar los intereses del sector aurífero. Sin embargo, esto también puede ser visto como un ejemplo de la desarticulación entre diferentes sectores sociales bolivianos que se oponen a la eliminación del subsidio a los combustibles.

La priorización del diálogo sobre la presión en las calles por parte de Fecmabol puede ser vista como una estrategia efectiva para abordar los temas específicos del sector aurífero, pero también puede ser visto como un ejemplo de la falta de solidaridad con otros sectores sociales que se oponen a la norma.

En resumen, la decisión de Fecmabol puede ser vista como una estrategia para mantener buena relación con el Ejecutivo y preservar los intereses del sector aurífero, pero también puede ser visto como un ejemplo de la desarticulación entre diferentes sectores sociales bolivianos que se oponen a la eliminación del subsidio a los combustibles.