Pasa el tiempo y crece la desesperación de las familias que buscan a sus seres queridos en el lecho del río Piraí, donde una violenta crecida arrastró a muchos. A seis días de la tragedia, las esperanzas se agotan, pero no hay quien pierda la fe en encontrar con vida a los desaparecidos.

Pedro Luis Núñez, un joven que desde el fin de semana no encuentra a su padre, Luis Núñez Rentería (63), sigue buscando. Ambos eran dragueros y intentaban rescatar su maquinaria cuando la crecida los obligó a refugiarse en una isla. Resistieron ahí toda la noche, pero la tierra comenzó a ceder y fueron arrastrados por la corriente.

La búsqueda se extiende por todo el lecho del río y las orillas, entre el barro y las palizadas. Familiares de personas desaparecidas han creado grupos de WhatsApp para compartir ubicaciones y fotografías. Cada vez que encuentran un cuerpo, lo marcan con banderines y continúan avanzando.

La historia de Miguel Ángel es un rayo de esperanza en medio de la tragedia. Sobrevivió tras ser arrastrado cerca de 20 kilómetros por el turbión. Luchó por su vida en medio del caudal que se elevó 15 metros, pasó la noche herido y caminó durante horas hasta encontrar ayuda.

Análisis:

La tragedia del río Piraí es un ejemplo de la devastadora potencia de la naturaleza. La crecida del agua arrastró a muchos y ha dejado a sus familias en una situación de gran desesperación. Sin embargo, la historia de Miguel Ángel es un rayo de esperanza en medio de la tragedia. Su supervivencia es un testimonio a la capacidad humana para sobrevivir en las condiciones más adversas. La búsqueda de los desaparecidos sigue siendo una labor ardua y emocionante, pero también es un ejemplo de la solidaridad y el apoyo que se brinda a las familias afectadas.