Reestructuración en BoA: Gobierno descubre sabotaje interno, anuncia despidos y búsqueda de socio privado para resolver crisis operativa.
Después de varias quejas de pasajeros, el Gobierno boliviano decidió tomar medidas para revolucionar la Aviación Boliviana (BoA). El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, y el viceministro de Transparencia, Yamil García, llegaron a las oficinas centrales de BoA en Cochabamba. Las autoridades indicaron que un sabotaje interno, decisiones administrativas “dolosas” y una mala planificación perjudicaron a miles de pasajeros.
Zamora aseguró que, en apenas 40 días de gestión, la flota operativa pasó de ocho a 12 aeronaves y que hasta fin de mes podría llegar a 13 o 14. Sin embargo, los problemas persistieron. Para el Gobierno, la respuesta dejó de ser técnica y pasó a ser humana.
“Ya no es un tema de aviones. Es un tema de recursos humanos y de planificación”, afirmó Zamora.
La investigación apunta a una programación de vuelos hecha como si existieran 13 aeronaves cuando solo había ocho disponibles, pese a advertencias técnicas formales emitidas el 25 de septiembre. Para el Gobierno, esa omisión tiene responsables con “nombre y apellido”.
Análisis:
La situación en la Aviación Boliviana es compleja y requiere un enfoque más amplio que solo tecnológico. Es necesario involucrar a los recursos humanos y planificar de manera efectiva para solucionar los problemas persistentes. La búsqueda de un socio privado puede ser una salida viable, pero es importante asegurarse de que no signifique la privatización completa de la empresa.
La venta de una aeronave en 2024 por $us 7,4 millones, un precio que está por debajo del valor referencial del mercado, es otro ejemplo de las malas decisiones tomadas en el pasado. La investigación en curso puede revelar más irregularidades y daños económicos.
Esperamos que la reestructuración y evaluación del personal sean efectivas para reducir los problemas y mejorar la calidad del servicio. Sin embargo, también es importante tener en cuenta las limitaciones legales y financieras que enfrenta la empresa.
La meta de llegar a “cero pasajeros perjudicados” hasta el 5 de enero es un desafío significativo, pero es necesario para restaurar la confianza en la empresa.