La frontera entre la realidad y la tecnología se está volviendo cada vez más permeable. En un movimiento que combina eficiencia con eficacia, el Servicio de Protección Fronteriza (CBP) de EE.UU. está revolucionando su estrategia de vigilancia en la frontera, pasando de grandes plataformas aéreas centrales a sistemas de vigilancia distribuidos y portátiles.

La nueva aproximación se basa en drones livianos y pequeños que pueden ser lanzados rápidamente por equipos pequeños, estableciendo un vínculo directo con los agentes en el campo. Estos dispositivos, equipados con cámaras, sensores infrarrojos y software de mapeado, están diseñados para detectar movimiento en terrenos remotos, proporcionar coordenadas a los agentes y funcionar de manera confiable en condiciones climáticas adversas.

La prioridad es la portabilidad y la integración con el equipo existente, lo que permitirá a los agentes operar con mayor flexibilidad y eficacia. Estos drones no solo observan, sino que también guían las operaciones, proporcionando inteligencia acciónal en tiempo real.

La expansión del uso de drones por parte del CBP se refleja en su flota actual de aproximadamente 500 sistemas sin tripulación, lo que demuestra que estos aviones han become a rutina part of border enforcement. Sin embargo, la agencia no está abandonando los aviones más grandes; de hecho, ha anunciado planes para modificar un contrato existente y adquirir hasta 11 sistemas de aviones sin tripulación MQ-9.

La mezcla de sistemas de alta resistencia y corto alcance refleja un cambio más amplio en la planificación de vigilancia del CBP. La agencia está explorando plataformas complementarias, como camionetas móviles equipadas con cámaras, radar y software de detección automática.

El análisis:

La expansión del uso de drones por parte del CBP es un ejemplo claro de cómo la tecnología puede ser utilizada para fortalecer la vigilancia en la frontera. Sin embargo, hay preocupaciones legítimas sobre el impacto que esto puede tener en las personas migrantes y los derechos humanos.

La expansión de la vigilancia aérea no solo puede desalentar a los migrantes, sino que también puede llevar a un aumento en el riesgo de lesiones o muerte. Estudios han demostrado que la tecnología-driven border enforcement puede empujar a los migrantes hacia rutas más remotas y peligrosas, sin necesariamente reducir el número total de intentos.

Es importante que los responsables políticos y sociales reflexionen sobre las implicaciones éticas y humanitarias de esta expansión. Es fundamental asegurarse de que la tecnología se use de manera responsable y transparente para proteger no solo la frontera, sino también a las personas que cruzan ella.