Consumidores de Instacart pagan más por los mismos productos en algunos casos, hasta un 23% más. Según un estudio publicado por Consumer Reports (CR) y su socio de investigación, Groundwork Collaborative, la aplicación de entrega ha estado realizando experimentos de precios dinámicos liderados por inteligencia artificial en los puntos de venta de sus socios comerciales. Estas pruebas se llevan a cabo en lugares como Kroger, Albertsons, Costco y Safeway.

La tecnología involucrada en estos experimentos, Eversight, es un producto SaaS diseñado para "desbloquear el crecimiento de la recaudación" y capitalizar en "soluciones de precios que escalen su estrategia de precios y descubran los precios óptimos esperados por sus clientes". Instacart revela en su página de Eversight que algunos compradores "pueden ver precios ligeramente más altos" que otros.

Sin embargo, algunas de esas aumentos de precio parecen ligeramente más altas. Un aumento del 23% no es precisamente una pequeña cantidad. Cuando se le pidió comentarios, Instacart remitió a TechCrunch a un comunicado anterior en el que la empresa destacó que "algunos de nuestros socios comerciales —10 socios comerciales estadounidenses que ya eligen aplicar aumentos— utilizan la tecnología Eversight de Instacart para realizar pruebas limitadas de precios en línea". La empresa también objetó a su actividad ser referida como "precios dinámicos", llamándola en cambio un "experimento de precios AI-enabled". Un portavoz de Instacart dijo: "Estos tests no son precios dinámicos —los precios nunca cambian en tiempo real, incluyendo en función de la oferta y la demanda. Los tests nunca están basados en características personales o de comportamiento —son completamente aleatorios".

Análisis:

La pregunta que se plantea es si el aumento en el precio de los productos en Instacart es un problema inherente al modelo de negocio de la aplicación o si es una estrategia intencional para aumentar las ganancias. Aunque Instacart insiste en que estos experimentos no son dinámicos, sino aleatorios y no basados en características personales, la pregunta sigue siendo: ¿qué implica esta práctica para los consumidores? ¿Es esto un precio a pagar por la conveniencia de la entrega en línea o es una forma de abuso comercial? Lo que queda claro es que Instacart no está dispuesto a dejar de lado esta práctica sin antes obtener beneficios de ella.