Bolivia proyecta un nuevo ciclo de crecimiento de largo plazo con visión participativa y estrategias de inversión pública y privada.
En el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe, la delegación boliviana presentó su visión para encarar un nuevo ciclo de crecimiento de largo plazo, con una proyección histórica de hasta 100 años. El ministro de Planificación del Desarrollo, Fernando Romero, lideró el esfuerzo y expuso la necesidad de dejar atrás décadas de falta de planificación efectiva y construir un plan económico sólido que impulse el desarrollo sostenible.
“La visión de Bolivia es cambiar el rumbo del país, no solo pensando en los próximos años, sino en los próximos 100 años”, declaró Romero ante representantes de organismos multilaterales y autoridades de la región. El ministro cuestionó la falta de resultados de los planes anteriores y destacó que el país no ha tenido un verdadero plan de desarrollo económico en los últimos 20 años.
La ausencia de coherencia, consenso y voluntad política ha expulsado el estancamiento productivo del país, según Romero. Por eso, se propuso un nuevo enfoque que contempla la elaboración de un plan de largo plazo con siete ejes estratégicos, orientado a desmontar lo que denominó un “Estado tranca” y abrir Bolivia al mundo.
En materia productiva, Bolivia arrastra un rezago significativo frente a sus vecinos. El país es entre tres y cinco veces menos productivo por habitante en sectores como agricultura, ganadería y manufacturas, mientras que la brecha alcanza entre cuatro y seis veces en manufacturas.
“Somos mucho menos productivos que nuestros países vecinos, y eso responde a brechas tecnológicas, a la poca inversión en recursos humanos y a una educación que no fue vista como pilar del crecimiento”, explicó Romero. El nuevo ciclo económico busca priorizar inversiones estratégicas, alejadas de criterios políticos coyunturales.
El ministro también destacó el respaldo de organismos internacionales al nuevo enfoque de planificación y desarrollo. Informó que instituciones como CAF, BID y Fonplata comprometieron más de $us 8.000 millones para inversiones estratégicas. Estos recursos permitirán construir los cimientos de un desarrollo bien planificado y con impacto real para los próximos 100 años.
Análisis de riesgo: El nuevo enfoque de planificación y desarrollo puede verse afectado por la falta de coherencia y consenso político, lo que podría llevar a una implementación lenta o ineficaz del plan. Además, el rezago productivo del país puede ser difícil de superar si no se invierte en recursos humanos y tecnológicos. Sin embargo, el respaldo de organismos internacionales y la visión participativa de los bolivianos pueden ayudar a impulsar el crecimiento económico sostenible.