El accidente aéreo que involucró una avioneta boliviana en el parque nacional Paso Bravo, Paraguay, ha dejado un saldo trágico. Uno de los tripulantes falleció dos días después de la tragedia debido a las graves quemaduras que sufría en el 80% de su cuerpo.

Edgar Espinoza Cuevas, de 29 años, era miembro antiguo de una estructura criminal relacionada con el narcotráfico liderada por Jorge Teófilo Samudio González, alias Samura. Según la investigación, Espinoza fue uno de los tripulantes que viajaba en la avioneta boliviana que se estrelló el sábado 24 de enero.

La aeronave, una Cessna 210 con matrícula CP-3187, fue encontrada completamente quemada cerca de una pista clandestina en las coordenadas 22° 28′ 03″ S y 57° 18' 45" W. La zona donde ocurrió el accidente era utilizada anteriormente por la organización criminal liderada por Samura para el tráfico de cocaína procedente de Bolivia.

La investigación, encabezada por la fiscal Carolina Quevedo Lailla, busca determinar las circunstancias que rodearon el accidente aéreo. Agentes del Departamento de Investigaciones de Asunción se constituyeron en el hospital donde Espinoza fue internado y comunicaron el procedimiento a la fiscala.

El antecedente de Edgar Espinoza Cuevas es relevante, ya que había sido condenado a cuatro años de prisión tras ser capturado en 2019 como cómplice en el rescate armado de Samura en la Costanera Norte de Asunción. La operación resultó en el asesinato del comisario Félix Antonio Ferrari Yudis.

La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de Bolivia informó que la avioneta tenía autorizado un vuelo desde Trinidad, Beni, hacia San Lorenzo de Moxos el viernes 23 de enero, pero tras perder contacto y no arribar a destino, se desconoce oficialmente su paradero.

Análisis de riesgo:

La investigación del accidente aéreo involucra una estructura criminal relacionada con el narcotráfico, lo que plantea un alto nivel de riesgo para la seguridad. La presencia de dólares calcinados y municiones de fusil en el lugar donde ocurrió el accidente sugiere que los tripulantes podrían haber estado involucrados en actividades ilícitas. Además, el antecedente criminal de Edgar Espinoza Cuevas y su conexión con la organización criminal liderada por Samura aumentan la gravedad del caso. La investigación debe ser rigurosa para determinar las circunstancias que rodearon el accidente aéreo y evitar cualquier otro riesgo potencial.