La historia se repite: una nueva oportunidad para que los CEO sigan distorsionando la realidad

En el año 2020, después del fallecimiento de George Floyd, la clase ejecutiva se unió a la izquierda en la distorsión de la historia. Ahora, con el asesinato de Alex Pretti, se plantea una nueva oportunidad para que los CEO sigan distorsionando la realidad. Pero es importante preguntarse si esto sucederá nuevamente, especialmente después de que se demostró que los CEOs no solo son malos políticos, sino que activamente empeoran las cosas.

La lección aprendida

Recueren que después del fallecimiento de George Floyd, se instalaron sesiones de "re-educación" racializada en lugares como American Express y Bank of America, lo que resultó en demandas judiciales y revueltas laborales. El dinero corporativo fluía hacia grupos radicales como Black Lives Matter. Todas las políticas de diversidad, equidad e inclusión impuestas para eliminar el supuesto racismo en el lugar de trabajo eran nothing but una forma marxista cultural de discriminación, incluso antes de ser declaradas ilegales por los tribunales.

Virtud y señalización

Y sin embargo, la virtud se está empezando a mostrar. El CEO de JPMorgan, Jamie Dimon, no pudo evitar comparar la aplicación de la ley por parte del ICE con "cinco hombres grandes golpeando a una anciana", lo que suena como algo procedente del departamento de relaciones públicas de Antifa.

La nueva oportunidad

Recientemente, el DealBook de The New York Times publicó un artículo titulado "¿Quién hablará?", abogando por que más miembros de la clase ejecutiva se involucren en este desastre en Minneapolis, porque "a pesar de que creas que un oficial actuó con buena fe o estaba temiendo por su vida, la frecuencia de estos episodios sugiere una falla en el entrenamiento". Me parece que esto puede ser cierto; sin embargo, también es un tema complicado, no muy diferente a lo que sucedió en 2020. Que George Floyd no merecía morir es innegable, pero el país tampoco merecía las reacciones impulsivas de la clase ejecutiva, como Brian Moynihan del Bank of America y David Solomon de Goldman Sachs, junto con Dimon, unirse a la izquierda radical para convertir la sobreexplotación policial en una prueba de que todo el país es un infierno racista.

La reflexión necesaria

De manera similar, que los agentes del ICE necesitan un mejor entrenamiento y deberían utilizar sus armas como último recurso es obvio. Sin embargo, también están arrojados a una situación que se puede describir como un disturbio prolongado, animado por agitadores de izquierda y funcionarios públicos temerarios como el gobernador Tim Walz y el alcalde de la ciudad, Jacob Frey.

La conclusión

Por lo tanto, no deseo que las empresas que me brindan servicios o en las que invierto hablen. Puedo formarme mi propio juicio. Es hora para nuestros CEOs de mantenerse fuera de este desastre y enfocarse en hacer lo que mejor saben hacer: gestionar sus empresas.

**Análisis de riesgo**

El tema aquí es el peligro de que la clase ejecutiva siga distorsionando la realidad y perpetuando conflictos sociales. Si los CEOs continúan involucrándose en asuntos políticos, pueden aumentar la polarización social y empeorar la tensión entre las diferentes partes involucradas. Además, si no se toman medidas para prevenir este tipo de situación, puede haber consecuencias negativas graves en el futuro, como una mayor fragmentación social y un aumento en la violencia política.