El Río Viloma, un importante curso de agua en el municipio de Sipe Sipe, surgió como un obstáculo para la circulación vehicular en la madrugada, cuando desbordó sus márgenes y cubrió con lodo y agua la carretera al occidente a la altura del kilómetro 35. La vía principal quedó imposible de transitar, lo que obligó a la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) a cerrar temporalmente el paso para asegurar la seguridad de los conductores y los peatones.

La situación se convirtió en una gran congestión vehicular, con decenas de flotas sin poder pasar desde la madrugada. Los cultivos de maíz y otros productos también resultaron afectados, al igual que caminos y un pozo de la comunidad sufrieron daños significativos.

A medida que el tiempo pasaba, la ABC trabajó en estrecha coordinación con el Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda para restablecer la transitabilidad. A las 07:30 am, lograron habilitar parcialmente un carril en sentido Oruro-Cochabamba, lo que permitió a los vehículos que se dirigían a Cochabamba desde el occidente del país circular de nuevo.

Sin embargo, la ruta Cochabamba-Oruro permaneció intransitable en sentido contrario. El tránsito fue cerrado temporalmente durante la madrugada, y aunque los trabajos de limpieza y encauzamiento continuaron, se enfrentaron a desafíos debido a la congestión vehicular que limitaba el ingreso de equipos pesados al sector afectado.

Para garantizar la seguridad de todos los involucrados, la ABC recomendó a los conductores circular con extrema precaución, respetar la señalización instalada y mantenerse informados a través de los reportes oficiales. La situación se mantiene en constante evolución, y es importante que los conductores estén atentos a posibles nuevas contingencias provocadas por las condiciones climáticas adversas.

Análisis de riesgo:

La situación del desborde del Río Viloma plantea varios riesgos para la seguridad vial. Primero, la congestión vehicular puede generar conflictos y accidentes en el tráfico, especialmente si los conductores no mantienen la calma y respetan las señales de tránsito. En segundo lugar, el paso temporalmente cerrado puede afectar negativamente a las empresas que dependen del transporte para su funcionamiento diario. Finalmente, el desborde también puede generar daños en la infraestructura vial y los cultivos cercanos, lo que puede tener implicaciones económicas significativas para las comunidades afectadas. Es importante que se tomen medidas efectivas para restaurar la transitabilidad de manera segura y prevenir futuras contingencias similares.