La diplomacia china puso en primer plano su compromiso con la paz y la estabilidad internacionales cuando el presidente Xi Jinping mantuvo una conversación telefónica con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva. El líder chino reiteró su deseo de que China y Brasil sigan "en el lado correcto de la historia" y negó que China fuera una "amenaza", en un contexto internacional caracterizado por la turbulencia.

Según el Ministerio de Exteriores chino, Xi sostuvo que, como miembros destacados del llamado Sur Global, China y Brasil deben actuar como fuerzas "constructivas" para salvaguardar la paz y la estabilidad internacionales y contribuir a la reforma y mejora del sistema de gobernanza global. El mandatario rechazó asimismo las acusaciones externas contra Pekín y sostuvo que la supuesta "amenaza china" es "totalmente infundada".

En su conversación con Lula, Xi también defendió la necesidad de proteger los intereses comunes de los países en desarrollo y de preservar el papel central de Naciones Unidas. Instó a "defender la equidad y la justicia internacionales", lo que parece ser una referencia a la "Junta de Paz" impulsada por Trump, que ha sido vista como un intento por minar a la ONU.

Aunque China y Brasil han sido invitados a unirse al nuevo grupo, ninguno de los dos líderes ha confirmado su participación. El excanciller brasileño Celso Amorim expresó su escepticismo con la junta de Trump, al asegurar que podría representar "una revocación" de Naciones Unidas.

En resumen, la conversación entre Xi y Lula reflejó el compromiso de ambos líderes con la paz y la estabilidad internacionales. Ambos países han sido invitados a unirse al nuevo grupo, pero su participación no ha sido confirmada. La diplomacia china puso en primer plano su deseo de contribuir a la reforma y mejora del sistema de gobernanza global.

Análisis de riesgo:

El surgimiento de una "Junta de Paz" impulsada por el presidente Trump puede suponer un riesgo para la estabilidad internacional, ya que podría minar el papel central de Naciones Unidas. La participación o no participación de China y Brasil en este nuevo grupo puede ser clave para determinar su impacto en el sistema de gobernanza global. Además, la creciente tensión entre Estados Unidos y China puede suponer un riesgo adicional para la estabilidad internacional si no se abordan las diferencias a través del diálogo y la cooperación.