Gobernador del Beni lidera protestas masivas en demanda de desembolsos económicos pendientes para el sector salud y funcionarios locales.
En un gesto firme y decidido, el gobernador del Beni, Alejandro Unzueta, inició su segundo día de huelga de hambre en defensa de los derechos de su departamento. La motivación detrás de esta medida es exigir al Gobierno central la transferencia de recursos económicos pendientes, que son fundamentales para revitalizar la economía local.
Según el gobernador, la falta de pago de salarios y medicamentos afecta con especial gravedad al sector salud, lo que no solo perjudica a los dependientes de la Gobernación, sino también a los centros de salud y postas sanitarias municipales. "No hay movimiento económico en esta región, producto de que los recursos del POA (Plan Operativo Anual), que no nos dan, ya son insuficientes", lamentó.
La lucha por la autonomía es un tema que ha sido central en la política regional desde hace tiempo. En efecto, el gobernador recordó que durante la campaña electoral, el presidente Rodrigo Paz prometió implementar un modelo de 50/50 para las regiones, diseñado para dejar de lado el centralismo y otorgar más autonomía a los departamentos. Sin embargo, Unzueta lamenta que esta promesa no se haya convertido en realidad. "Hemos agotado cartas, mensajes y llamadas", observó.
Aunque se han logrado algunos avances, como la tutela cautelar obtenida durante el gobierno de Luis Arce, que conminó al Ministerio de Economía y Planificación a realizar desembolsos, el departamento del Beni requiere aún más recursos para cancelar deudas con proveedores, funcionarios y reactivar proyectos paralizados desde hace seis meses por falta de liquidez. En total, se necesitan al menos 32 millones de bolivianos para saldar estas deudas y revivificar la economía local.
Análisis de Riesgo:
La huelga de hambre iniciada por el gobernador del Beni puede generar un impacto significativo en la situación política y económica del departamento. La falta de recursos y la paralización de proyectos pueden tener graves consecuencias para la salud pública y la economía local. Además, la prolongación de esta situación puede erosionar la confianza en el gobierno central y llevar a una creciente desafección entre los habitantes del Beni. Por lo tanto, es fundamental que se logren soluciones duraderas y efectivas para resolver la crisis económica y política del departamento.