El camino hacia la estabilidad económica: un desafío para Bolivia en 2026

En el contexto de una economía aún sumida en la crisis, el Gobierno de Bolivia ha lanzado un informe titulado "De la crisis a la estabilidad económica", que establece como objetivo principal reducir el déficit fiscal y controlar la inflación en el año venidero. Para lograrlo, se proponen medidas como la eliminación de subvenciones a combustibles y una reorganización del gasto salarial en el sector público.

Según los datos oficiales, la subvención a combustibles llegó a representar entre el 4% y el 8% del PIB, lo que generó un ahorro fiscal aproximado de $us 240 millones en los primeros 22 días de aplicación. Esta medida también permitió reducir la demanda de divisas para la importación de carburantes y limitar el contrabando, estimado en alrededor del 40% del volumen importado.

Para lograr un déficit fiscal de 7% del PIB y una inflación entre 12% y 17%, el Gobierno también propone una reorganización del gasto salarial en el sector público con una reducción de entre 25% y 30% de las planillas del gobierno central. Sin embargo, algunos economistas advierten que existen ciertas variables internos y externos que condicionan el cumplimiento de esta meta.

En este sentido, Germán Molina, un economista destacado, remarca que la gobernabilidad y gobernanza son fundamentales para alcanzar los objetivos macroeconómicos. "Todo lo que se está estimando está sujeto a factores importantes denominados gobernabilidad y gobernanza", manifestó. Por su parte, Rubén Arias sostiene que para avanzar en ese objetivo es imprescindible un ajuste profundo en las planillas del estado.

Además de la reducción del gasto público, el informe destaca la estabilización del tipo de cambio como uno de los principales logros de los dos primeros meses gestión. Sin embargo, los economistas advierten que existen ciertas variables internos y externos que condicionan el cumplimiento de esta meta.

En materia inflacionaria, el informe admite que la alza de precios registrada en 2025 estuvo estrechamente vinculada a la crisis cambiaria iniciada en 2023. Para 2026, se proyecta una inflación entre 12% y 17%, la contención inflacionaria estaría sustentada en la normalización del abastecimiento de combustibles y la reducción de la volatilidad cambiaria.

Análisis de riesgo:

El plan económico presentado por el Gobierno de Bolivia para 2026 plantea un desafío significativo para alcanzar un déficit fiscal de 7% del PIB y una inflación entre 12% y 17%. Aunque la eliminación de subvenciones a combustibles y la reorganización del gasto salarial en el sector público pueden generar ahorros fiscales, es importante considerar las variables internos y externos que condicionan el cumplimiento de esta meta.

En primer lugar, la gobernabilidad y gobernanza son fundamentales para alcanzar los objetivos macroeconómicos. Si no se logra consolidar estos temas, muy difícilmente se va a lograr realizar estas estimaciones que está poniendo el ministro de Economía.

En segundo lugar, la economía boliviana es altamente expuesta al contexto externo. Como país importador de diésel y gasolina y exportador de gas, Bolivia enfrenta un efecto de doble vía. Si el barril del petróleo baja y nosotros somos en el momento actual importadores netos de gasolina y diésel, como país importador, y al bajar el barril del petróleo nos beneficia y nos afecta como exportador de gas.

En tercer lugar, la informalidad en la economía boliviana es un tema crítico. Solo el 80% de la economía es formal en nuestro país, por lo que el impacto de la medida será moderado. Sin embargo, la eliminación de multas e intereses tributarios y la reducción de las alícuotas del IVA y el IUE pueden aliviar costos, incentivar el consumo y apoyar los procesos de formalización.

En resumen, alcanzar un déficit fiscal de 7% del PIB y una inflación entre 12% y 17% en 2026 será un desafío significativo para Bolivia. Es importante considerar las variables internos y externos que condicionan el cumplimiento de esta meta y trabajar hacia la gobernabilidad y gobernanza, así como la reducción del gasto público y la contención inflacionaria.