La redistribución de recursos entre el Estado y las regiones es un tema candente en Bolivia, que ha generado amplia debate y controversia desde que el presidente Rodrigo Paz la prometió durante su campaña electoral.

En efecto, Paz había prometido que el "50-50" se concretaría al final de su gestión. Sin embargo, las declaraciones recientes del presidente han generado inquietud y críticas entre autoridades municipales, candidatos y actores políticos. Estos últimos consideran que la promesa se ha vuelto un sueño inalcanzable.

Leonardo Roca, senador de Alianza Libre, resaltó que Paz había pedido el voto prometiendo el 50/50. "Eso no lo inventamos nosotros, lo dijo él en campaña", enfatizó. Roca también agregó que la promesa se relativiza, se posterga o se pone en duda.

El alcalde de La Paz, Iván Arias, manifestó su preocupación por las declaraciones del presidente y exigió una reunión con él y los alcaldes del país para conocer la fecha exacta en la que se consolidaría esta propuesta. "Yo creo que urge una reunión con el presidente para ver los alcances", dijo.

Por otro lado, José Ormachea, senador de Libre, aseguró que el Gobierno de Santa Cruz "renunció" al 50-50. Sin embargo, Camacho respondió a estas declaraciones y aseguró que dentro de su plan de gobierno está hacer cumplir esta propuesta impulsada por Paz.

Andrónico Rodríguez, expresidente de la Cámara Alta, también cuestionó las declaraciones del presidente y afirmó que "miles de candidatos... están en procura de ganar las elecciones pensando que, con el 50%-50% para las gobernaciones y alcaldías que prometió el Gobierno, van a tener mucha plata". ¿Y ahora qué pasó? De un gran compromiso electoral se ha vuelto un sueño inalcanzable", escribió Rodríguez desde sus redes sociales.

Ante este panorama, algunos candidatos a la Gobernación de Santa Cruz, como Chi Hyun Chung, señalaron que "ya no queremos plata, queremos administrar nosotros nuestras instituciones y recursos". El también candidato a la Gobernación cruceña, Guido Nayar, afirmó que el 50-50 de Paz sonó a una falsa promesa.

Finalmente, Paz ha reiterado su compromiso con esta propuesta y afirma que se espera que el "50-50" sea una realidad al final de su gestión, en 2030. "Esperamos que al final de estos cinco años el 50-50 sea una realidad y que sea ya el principio de regiones con una autonomía a fondo", mencionó el presidente.

Análisis de riesgo:

La promesa del "50-50" ha generado un ambiente de incertidumbre y desconfianza entre la población boliviana. Si no se concreta, podría generar un sentimiento de frustración y desesperanza en las regiones que han esperado durante tanto tiempo una mayor autonomía y redistribución de recursos. Además, puede afectar negativamente la credibilidad del gobierno y las instituciones políticas en general. Por otro lado, si se concreta, podría generar un cambio positivo en la distribución de recursos y el equilibrio entre el Estado y las regiones. Sin embargo, es importante que el proceso sea transparente y incluyente para garantizar el apoyo y la confianza de los ciudadanos.