Establecimiento de una red de detención en 5 estados del norte de Estados Unidos, con un hub de transferencia privado
En una región del noroeste de Estados Unidos, la tensión entre las autoridades de inmigración y los defensores de los derechos humanos ha alcanzado un punto crítico. La Unidad de Inmigración y Aduanas (ICE) planea construir un centro de detención y transporte en Minnesota, lo que generaría una capacidad de alojamiento para detenidos en todo el estado y cuatro vecinos.
**Un plan secreto**
Según documentos internos revisados por WIRED, ICE invertirá entre 20 millones y 50 millones de dólares en la construcción de este centro. El objetivo es crear un hub privado capaz de transportar detenidos a cualquier lugar dentro de un radio de 400 millas. Esto permitiría a los agentes de inmigración transferir a miles de personas a grandes distancias, lo que ya ha generado protestas y confrontaciones en la zona.
**La respuesta del gobierno**
La respuesta del gobierno federal a esta situación ha sido una "invasión federal" según describen los funcionarios estatales y grupos defensores de derechos humanos. La Operación Metro Surge, como se conoce, ha sido objeto de críticas por el uso excesivo de la fuerza policial y la detención masiva de ciudadanos estadounidenses.
**La resistencia**
La respuesta de la sociedad civil ha sido firme en contra de esta política. Protestas y marchas han sido organizadas en Minneapolis y Saint Paul, y líderes religiosos y defensores de derechos humanos se han pronunciado en contra del plan. La semana pasada, más de 1.000 protestas y manifestaciones tuvieron lugar en todo el país bajo la consigna "ICE Out for Good".
**El análisis de riesgo**
La construcción de este centro de detención y transporte plantea graves riesgos para la comunidad inmigrante y los defensores de derechos humanos. La transferencia masiva de personas a grandes distancias puede generar situaciones de crisis humanitaria, y el uso excesivo de la fuerza policial puede llevar a daños personales y mortales. Además, esta política puede erosionar la confianza en las instituciones gubernamentales y dividir aún más a la sociedad estadounidense.