Escasez de GLP en Bolivia se agrava por contrabando hacia países vecinos, donde el producto cuesta hasta 150 bolivianos.
La venta irregular de GLP se ha convertido en una industria lucrativa en algunos países fronterizos, donde el precio del producto puede llegar hasta 150 bolivianos por garrafa. En Bolivia, el subsidio al GLP ha mantenido el precio en un nivel razonablemente bajo, pero la caída de la producción de gas natural en un 52% en los últimos 10 años ha afectado negativamente a la disponibilidad del producto.
La falta de inversión y exploración hidrocarburífera ha llevado a una situación crítica, advirtió Velásquez, quien propuso un retiro gradual del subsidio al GLP con incrementos anuales, acompañado de una focalización en las familias más vulnerables. También sugirió combinar el control del contrabando con una política de refocalización de la subvención para asegurar que la ayuda estatal llegue a la gente que realmente la necesita.
La situación actual plantea un riesgo significativo, ya que si no se reversion la caída productiva, Bolivia podría verse obligada a importar GLP desde mediados de este año o en 2026. Esto tendría implicaciones fiscales importantes, ya que importar GLP a precios internacionales y venderlo a un precio subsidiado en Bolivia generarían una diferencia difícil de cubrir con las finanzas públicas actuales.
En definitiva, la crisis del GLP en Bolivia requiere una respuesta integral que combine medidas para controlar el contrabando, focalizar la subvención y promover la exploración y la inversión hidrocarburífera. Solo entonces se podrá revertir la caída productiva y asegurar un abastecimiento sostenible de GLP en el país.
Análisis:
La situación del GLP en Bolivia es un reflejo de la complejidad de los problemas energéticos y económicos que enfrenta el país. La falta de inversión y exploración hidrocarburífera ha llevado a una crisis de abastecimiento, mientras que la brecha entre el precio del GLP en Bolivia y sus países vecinos ha creado un ambiente favorable para el contrabando.
Para revertir esta situación, es necesario implementar medidas graduales y focalizadas que combinen control del contrabando con una política de refocalización de la subvención. Además, es crucial promover la exploración y la inversión hidrocarburífera para asegurar un abastecimiento sostenible de GLP en el país.
Las importaciones pueden ser una solución a corto plazo, pero no son una alternativa sustancial para la crisis energética y económica que enfrenta Bolivia. Lo importante es encontrar al menos tres megacampos y promover la inversión hidrocarburífera para revertir la caída productiva y asegurar un abastecimiento sostenible de GLP en el país.
En conclusión, la crisis del GLP en Bolivia es un problema complejo que requiere una respuesta integral que combine medidas para controlar el contrabando, focalizar la subvención y promover la exploración y la inversión hidrocarburífera.