La defensa de la propiedad privada y la comunidad en el corazón de la ciudad: la lucha contra la visión
En un país donde la búsqueda de estabilidad y seguridad es un derecho fundamental, el discurso contra los propietarios de viviendas puede ser visto como una ofensa a los millones de estadounidenses que han trabajado y ahorrado para alcanzar ese sueño tradicional. Para aquellos newyorkinos que han comprado o alquilado una vivienda para crear estabilidad y construir recuerdos, las palabras del defensora de inquilinos radical-left, Cea Weaver, pueden ser vistas como un pesadilla.
“La propiedad privada no es un problema, es la base de nuestra libertad”. Así lo expresó Ducilla Joseph, propietaria de una brownstone en Bedford-Stuyvesant. Y ella no está sola. Philip Solomon, otro propietario de Brooklyn, coincide: “Proporcionar a mi familia una casa donde vivir es un don”. La idea de que la propiedad privada sea un obstáculo es absurda, especialmente cuando se considera que más de 1.1 millones de unidades habitables en Nueva York City están ocupadas por propietarios.
“La lucha por la propiedad es una lucha por la dignidad”. Así lo veo yo, después de haber sido inquilina durante 28 años y sentirme débil y dependiente al tener que pagar el alquiler cada mes. La propiedad privada no solo es un derecho fundamental sino también una forma de asegurar nuestra estabilidad y nuestro futuro.
“La propiedad privada es la base del capitalismo”. Y es justamente en este punto donde entra en juego el papel del Estado. Para algunos, como el defensora de inquilinos radical-left, Cea Weaver, el Estado debe intervenir en cada aspecto de nuestra vida para crear un colectivismo perfecto. Sin embargo, la mayoría de los estadounidenses, incluyendo a los propietarios de viviendas, no desean ser controlados por el Estado y prefieren tener una mayor libertad de elección.
“La propiedad privada es la fuente del poder y la independencia”. Así lo veo yo después de haber comprado mi propia casa. Ahora tengo dos lugares que se sienten como hogar: la ciudad que amo, y el pequeño pedazo de césped donde vive.
Análisis:
La lucha por la propiedad privada es una batalla por la dignidad y la libertad. Los propietarios de viviendas no son un obstáculo sino una fuerza que hace crecer a las comunidades y a las economías. El discurso contra ellos puede ser visto como una ofensa a los millones de estadounidenses que han trabajado y ahorrado para alcanzar ese sueño tradicional.
En conclusión, la propiedad privada es un derecho fundamental que debe ser protegido y promovido. Es hora de que los líderes políticos y sociales entiendan que la lucha por la propiedad es una lucha por la dignidad y la libertad.