La coerción de Michael Cohen por parte de Letitia James y Alvin Bragg: una colaboración forzada en la persecución de
"Me sentí compelido y coaccionado para entregar lo que ellos buscaban", escribió Cohen. "Letitia James y Alvin Bragg no comparten la misma oficina ni el mismo calendario político, pero comparten el mismo manual de instrucciones."
Cohen se refirió a su experiencia como testigo en los procesos contra Trump, que buscan revertir la condena del presidente y la sentencia civil de $454 millones por inflar el valor de sus propiedades inmobiliarias. Según Cohen, sintió presión y coacción para proporcionar información y testimonio que satisface las necesidades del gobierno.
"Desde el momento en que comenzé a reunirme con abogados del Departamento del Fiscal del Distrito de Manhattan y la Oficina del Fiscal General del Estado de Nueva York, y hasta los procesos mismos", escribió Cohen, "me sentí coaccionado para proporcionar información y testimonio que solo satisfaría las necesidades del gobierno para construir los casos contra y obtener un veredicto y condenas contra Presidente Trump."
Cohen esperaba que su cooperación en los procesos le llevara a una consideración favorable después de servir más de un año en prisión federal por evasión fiscal, fraude bancario y perjurio. Sin embargo, según él, se sintió obligado a proporcionar testimonio que satisfacía las necesidades del gobierno.
"Durante mi tiempo con los fiscales, tanto antes como durante los procesos", recordó Cohen, "era claro que estaban interesados solo en testimonio mío que permitiera convocar a Presidente Trump."
En su post, Cohen también destacó cómo los fiscales lo interrogaron con preguntas dirigidas para obtener respuestas que apoyaran su narrativa. Además, sugirió que el debate reciente sobre los casos en el nivel de apelación no ha exonerado al presidente de la condena y sentencia civil, pero ha expuesto cómo un "aprieto" para obtener hallazgos de culpabilidad por parte de los fiscales llevará a testigos siendo "presionados".
"Justicia debe ser más que efectiva; debe ser creíble", concluyó Cohen. "Cuando la política y el proceso se vuelven indistinguibles, la confianza pública se erosiona."
En respuesta, Trump describió los casos como un "ARTEMAZO" desde el principio y denunció a James y Bragg como personas radicales que buscan destruir su país. Representantes de ambos funcionarios no respondieron inmediatamente a las solicitudes de comentarios.
Análisis:
La disputa entre Michael Cohen y los funcionarios de justicia de Nueva York refleja una crisis de confianza en el sistema judicial estadounidense. La acusación de coacción por parte de Cohen sugiere que la justicia puede ser influenciada por intereses políticos y no ser imparcial. Es importante que los fiscales trabajen para garantizar que la justicia sea efectiva y creíble, y no permitan que la política interfiera con el proceso.
Las conclusiones:
Para restablecer la confianza en el sistema judicial, es necesario establecer procedimientos claros y transparentes para garantizar que la justicia sea imparcial. Los fiscales deben ser capaces de trabajar objetivamente, sin influir por intereses políticos. Además, es importante que se tomen medidas para proteger a los testigos de presión y coacción, ya que esto puede erosionar la confianza en el sistema judicial.