La revolución económica boliviana: un nuevo rumbo hacia la estabilidad

, según Fitch Ratings, y eso es un hecho audaz. La agencia de evaluación crediticia mejoró la calificación del país desde "CCC-" a "CCC", reconociendo los esfuerzos del gobierno para restablecer la estabilidad financiera.

La eliminación de la subvención a los combustibles y las medidas sociales adoptadas por decreto han sido clave en este proceso. Aunque la capacidad de pago de la deuda externa sigue siendo una preocupación, Fitch cree que la composición más favorable del Legislativo permitirá la aprobación de nuevo financiamiento externo.

La nueva calificación también se debe al mejoramiento en la capacidad para acumular reservas internacionales. El compromiso de financiamiento externo y la reducción en las importaciones de combustible han sido fundamentales en este sentido. Además, un tipo de cambio más débil podría generar ganancias adicionales.

Sin embargo, Fitch también advirtió sobre los riesgos que siguen pendientes. Un rechazo social a las medidas económicas podría afectar negativamente la estabilidad financiera. Además, el agotamiento de las reservas internacionales utilizables o la imposibilidad de desembolsar los préstamos externos podrían generar problemas graves.

El ministro de Economía, Gabriel Espinoza, ha destacado la calificación como un indicador de que Bolivia está en el camino correcto. "La economía boliviana estaba en terapia intensiva y ahora ha dejado de empeorar", explicó. Según él, Fitch toma esta decisión porque Bolivia ha frenado todos los factores que deterioraban la economía.

A pesar del progreso logrado, Espinoza reconoce que aún queda mucho por hacer. "La falta de combustibles y la inestabilidad en los precios y el cambio del dólar se han eliminado. Hemos tomado decisiones que permiten prever y ver el futuro de manera más positiva", dijo.

Análisis:

La mejoría en la calificación crediticia es un indicador positivo para la estabilidad financiera de Bolivia. Sin embargo, es importante no descuidar los riesgos pendientes. La capacidad de pago de la deuda externa sigue siendo una preocupación y el rechazo social a las medidas económicas podría afectar negativamente la economía.

Para consolidar este progreso, Bolivia debe mantener su compromiso con las reformas y continuar adoptando medidas que fomenten la estabilidad financiera. También es fundamental diversificar las fuentes de financiamiento externo y reducir la dependencia de los combustibles.

En última instancia, la estabilidad financiera dependerá de la capacidad del gobierno para implementar políticas efectivas y generar crecimiento económico sostenible.