La lucha por el control de la tarifa del transporte en Cruceña alcanza un punto crítico. El alcalde Jhonny Fernández se reafirma en su posición de mantener la tarifa actual, que asciende a Bs 3, y advierte que cualquier intento de modificarla sin seguir los canales establecidos será sancionado.

“No podemos permitir que algunos transportistas decidan unilateralmente aumentar el precio del pasaje, eso sería una forma de abuso de poder”, enfatizó Fernández en una conferencia de prensa. La autoridad municipal aseguró que la cotización de llantas, repuestos e insumos para el autotransporte cruceño está a punto de conclirse y será presentada públicamente este martes.

La tensión entre las autoridades y los transportistas es palpable. Mientras el municipio se aferra a su posición de no aumentar la tarifa, los dirigentes del transporte público urbano han decidido que solo salgan a trabajar la mitad de las unidades en protesta por la negativa. Como resultado, los usuarios deben esperar más tiempo para poder abordar micros.

La situación es complicada y puede afectar negativamente a la población que depende del transporte público como medio principal de movilidad. Es hora de que las partes involucradas se sientan en el mismo lado de la mesa y busquen un acuerdo que beneficie a todos.

Análisis:

La lucha por el control de la tarifa del transporte es un problema complejo que requiere una solución concertada entre las autoridades y los transportistas. La negativa del alcalde a considerar un aumento en la tarifa puede ser entendible, ya que cualquier modificación sin justificarse adecuadamente puede afectar negativamente a la población. Sin embargo, es necesario escuchar las preocupaciones de los transportistas y encontrar una forma de equilibrar sus necesidades con las del público.

La medida de los transportistas de dejar salir solo la mitad de las unidades en protesta es un movimiento que puede afectar negativamente a los usuarios, pero también puede ser visto como un intento de hacerse escuchar. Es hora de que las partes involucradas se sienten en el mismo lado de la mesa y busquen un acuerdo que beneficie a todos.

Se necesita una solución creativa que considere las necesidades de los transportistas, la situación económica actual y las expectativas de la población. Un posible acuerdo podría ser establecer una tarifa intermedia entre Bs 3 y Bs 4,80, o encontrar formas alternas para abordar el costo del combustible aumentado. Lo más importante es que cualquier solución se base en la transparencia, la equidad y el bienestar de la comunidad.