**La disputa por el poder**

En medio del caos político y económico, Bolivia se enfrenta a una crisis de gobierno y sociedad que parece sin fin. En este contexto, el ministro de Desarrollo Productivo Rural y Agua, Óscar Mario Justiniano, intenta encontrar un equilibrio entre la legitimidad política y la necesidad de mantener la paz social. Según el funcionario, las movilizaciones registradas en el país no son más que una concentración de intereses bien marcados.

Existen tres intereses bien marcados. Algunos sectores buscan preservar beneficios económicos derivados del contrabando de combustibles, la minería ilegal y otros negocios enmarcados en la ilegalidad. En este sentido, el ministro sostiene que una parte de las organizaciones sociales aceptó el acuerdo y optó por la desmovilización, al considerar que el nuevo decreto representa un “pacto país” en el que varios sectores pudieron expresar y defender los intereses de sus bases.

Sin embargo, otras organizaciones no han renunciado a sus acciones de presión, generando hechos de violencia y afectando a la población. En este sentido, el ministro es claro al afirmar que el Gobierno no tendrá algún tipo de negociación o pacto con las personas que viven de la actividad ilícita del contrabando de combustibles.

La lucha por el poder. El ministro identificó a nuevos liderazgos que, en el contexto preelectoral rumbo a las elecciones municipales, buscan ganar visibilidad y legitimidad política a través de medidas de presión. Estos líderes pueden buscar su representatividad en sus municipios, pero no a costa del sufrimiento de la población.

**Análisis**

La situación actual en Bolivia es caracterizada por un estado de conflicto permanente que afecta no solo a los sectores involucrados en la disputa política y social, sino también a la población en general. El ministro Justiniano está empeñado en mantener una postura firme frente a las acciones que afecten la paz social y el abastecimiento en el país.

La clave para resolver esta crisis parece estar en encontrar un equilibrio entre la legitimidad política y la necesidad de mantener la paz social. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que las fuerzas políticas involucradas en la disputa pueden no compartir este objetivo y están dispuestas a cualquier tipo de presión para obtener lo que desean.

**Conclusión**

En este sentido, el ministro Justiniano tiene razón al sostener que el Gobierno no tendrá algún tipo de negociación o pacto con las personas que viven de la actividad ilícita del contrabando de combustibles. Sin embargo, también es necesario considerar que la lucha política y social en Bolivia puede ser larga y difícilsince los sectores involucrados pueden estar dispuestos a cualquier tipo de presión para obtener lo que desean.

Para resolver esta crisis, es necesario encontrar un equilibrio entre la legitimidad política y la necesidad de mantener la paz social. Esto puede lograse mediante la creación de mecanismos de diálogo y concertación con los sectores involucrados en la disputa política y social, con el fin de encontrar soluciones que beneficien a todos los bolivianos.