**El Testimonio Silencioso**

En la Inspectoría Salesiana "Nuestra Señora de Copacabana", una singularidad se hace presente en el corazón de la Navidad. Allí, a los 97 años, el hermano Juan Marot, un salesiano coadjutor nacido en Barcelona, España, continúa honrando la tradición de crear pesebres que son más que simples decoraciones navideñas. Es una vocación que lo ha acompañado toda la vida.

Marot llegó a Bolivia en 1961 y allí formó generaciones de jóvenes. Fue carpintero, artesano y maestro de teatro durante años. Su pasión por la creación y la educación se refleja en su trabajo de pesebre. Cada año, después de las celebraciones navideñas, él vuelve a empezar a construir escenas que transmiten un sentido profundo. A pesar de las dificultades propias de la edad, como problemas de vista y audición, lo hace todo con sus propias manos.

A medida que su obra crecía, el espacio disponible en el comedor salesiano no fue suficiente para albergar todas sus creaciones. Así que se le habilitó un taller de carpintería donde podría trabajar sin limitaciones. Allí, entre madera, pinceles y tijeras, Marot sigue predicando sin palabras. Su dedicación fue reconocida en el concurso “Pesebres Navideños 2025”, organizado por la Alcaldía de Cochabamba.

La fe de Marot se refleja en cada escena que crea, desde la elaboración de rocas hasta las casas pintadas y los pájaros que parecen volar. Las imágenes son impresas, pero él se encarga de darles forma, de hacerlas mantenerse en pie.

A sus 97 años, Marot sigue enseñando sin palabras, recordándonos que la fe también se construye despacio, escena por escena, durante todo el año. Su legado no solo es una colección de pesebres, sino un testimonio silencioso de fe, paciencia y creatividad que inspira a todos aquellos que lo conocen.

**Análisis y Conclusión**

La vida de Juan Marot es un ejemplo paradigmático de la fe en acción. A pesar de su edad avanzada, no ha perdido la pasión por su trabajo ni su compromiso con la tradición salesiana. Su dedicación a crear pesebres que transmiten un sentido profundo es un testimonio silencioso de la importancia de la fe y la creatividad en nuestra vida.

La Navidad es más que una celebración; es una oportunidad para recordar la historia real detrás de la llegada de Jesús, María y José. La obra de Marot nos recuerda que la fe no solo es una creencia, sino un compromiso con la esperanza y el amor.

La solución para seguir inspirándonos en la vida de Juan Marot es encontrar nuestras propias formas de expresar nuestra fe y compartir nuestro testimonio con los demás. Podemos hacerlo a través del arte, la música o simplemente compartiendo nuestras historias y experiencias. De esta manera, podemos construir un legado que inspirará a generaciones futuras.