La leyenda viva de Brigitte Bardot se despidió ayer de manera simple, como ella misma lo deseaba, en una ceremonia que reflejó su esencia más pura: la vida y la música. Fue un día en el que la ciudad de Saint-Tropez, donde la actriz francesa vivió buena parte de su vida, rindió homenaje a su legado.

Cientos de vecinos y admiradores se reunieron para despedir a Bardot, quien pereció ayer a los 91 años de edad después de una batalla contra el cáncer. La cantante francesa Mirelle Matieu interpretó un himno cappella ante el sarcófago de la leyenda del cine, mientras que los Gipsy Kings cerraron la ceremonia con su famoso tema "Djobi Djoba".

La vida de Bardot estuvo marcada por la pasión y la dedicación a sus causas. Fue una defensora incansable de los animales y un icono del cine que se catapultó al estrellato en 1956 con solo 22 años gracias al realizador Roger Vadim, su primer marido. Ayer, el féretro de Bardot salió de su propiedad de La Madrague, rodeado de flores y la música de Maria Callas de fondo.

La famosa cantante interpretó el ‘Panis Angelicus’ ante el ataúd, una pieza que reflejaba la esencia religiosa y artística de Bardot. Luego, el tenor pop francés Vincent Niclo cantó el "Ave María" de Gounod, otro homenaje a la pasión y devoción de la leyenda del cine.

Después de la ceremonia, la comitiva se encaminó al cementerio marino, donde Bardot fue enterrada junto a sus padres y abuelos. Fue un final digno para una vida que estuvo marcada por la pasión, el amor y la dedicación.

Análisis:

La ceremonia de despedida de Brigitte Bardot fue un tributo perfecto a su legado como defensora de los animales y icono del cine. La elección de la música y el entorno reflejó su esencia más pura: la vida y la pasión. Aunque se trató de una despedida simple, fue un momento emotivo para cientos de vecinos y admiradores que rindieron homenaje a la leyenda del cine.

La vida de Bardot estuvo marcada por la dedicación a sus causas, y su legado como defensora de los animales seguirá inspirando a nuevas generaciones. Su muerte nos recuerda la importancia de ser fieles a nuestras pasiones y causa, y de luchar con dedicación y amor.

En conclusión, la despedida de Brigitte Bardot fue un momento emotivo que reflejó su esencia más pura: la vida y la música. Su legado como defensora de los animales y icono del cine seguirá inspirando a nuevas generaciones, y su muerte nos recuerda la importancia de ser fieles a nuestras pasiones y causas.