La Universidad Franz (Unifranz) ha dado a luz a una generación de jóvenes emprendedores que buscan transformar la forma en que los bolivianos se alimentan. Con un enfoque interdisciplinario, estos estudiantes han desarrollado productos alimenticios innovadores y sostenibles que buscan ofrecer opciones más saludables, responsables y con identidad local.

Un ejemplo de esto es Perpiña, un almíbar de piña sin azúcar que combina la creatividad con la formación en ingeniería comercial y bioquímica. Este producto fue diseñado para atraer a un público gourmet, preocupado por su salud y abierto a nuevas experiencias. La aceptación de Perpiña le valió el reconocimiento en las V Jornadas de Investigación de Unifranz 2025.

Otro ejemplo es Peach-Ya, una mermelada de durazno con chía y stevia orgánica que combina sabor natural con valor nutricional. Este proyecto busca ofrecer una alternativa funcional a la clásica mermelada industrial, dirigida a consumidores conscientes y familias interesadas en productos saludables.

La innovación no se detiene en confituras y mermeladas. Desde Bioquímica y Farmacia, un grupo de estudiantes desarrolló YoguFlex, un yogur enriquecido con colágeno extraído de subproductos animales (tarsos de pollo y pezuñas de vaca). Este yogur fue diseñado para adultos mayores o personas con problemas articulares, ofreciendo una alternativa funcional y nutritiva para mejorar la salud ósea y la movilidad.

Otra iniciativa es Gummies Fishglow, gomitas enriquecidas con colágeno hidrolizado — obtenido de escamas de pescado, un subproducto que normalmente se desecha. Con un sabor frutal, colores naturales y un enfoque hacia la salud de la piel, cabello, huesos y articulaciones, este producto propone aprovechar recursos subutilizados y aportar bienestar.

Enfrentando problemáticas reales con creatividad
Lo más destacable de estas iniciativas es que parten de problemas reales en la sociedad: exceso de consumo de azúcar, dietas poco saludables, subaprovechamiento de recursos, enfermedades crónicas, envejecimiento de la población, necesidad de opciones nutritivas, entre otros. Con ingenio, los estudiantes de Unifranz les ofrecen una respuesta tangible.

La universidad puede ser un semillero real de innovación: un espacio para que los jóvenes, con sus manos, conocimientos y ganas de cambiar, crean soluciones con impacto social — saludables para las personas, respetuosas del medio ambiente y con potencial empresarial.

Análisis:

La Universidad Franz ha logrado crear un modelo educativo intencionado que fomenta la creatividad, el emprendimiento y la formación aplicada. Los estudiantes han desarrollado productos innovadores y sostenibles que buscan ofrecer opciones más saludables, responsables y con identidad local.

Los proyectos de Unifranz demuestran que la universidad puede ser un espacio para que los jóvenes creen soluciones con impacto social — saludables para las personas, respetuosas del medio ambiente y con potencial empresarial. Es importante destacar la importancia de la colaboración entre carreras, la metodología de “proyectos integradores” y el enfoque práctico, interdisciplinario y orientado al impacto real.

Para mí, este artículo es una llamada a la acción para que las universidades y las instituciones educativas se comprometan con la innovación, el emprendimiento y la formación aplicada. Es hora de que los jóvenes puedan desarrollar soluciones concretas y tangibles que cambien la forma en que vivimos.

En conclusión, Unifranz ha logrado crear un modelo educativo intencionado que fomenta la creatividad, el emprendimiento y la formación aplicada. Los estudiantes han desarrollado productos innovadores y sostenibles que buscan ofrecer opciones más saludables, responsables y con identidad local. Es importante que las universidades y las instituciones educativas se comprometan con la innovación, el emprendimiento y la formación aplicada para que los jóvenes puedan desarrollar soluciones concretas y tangibles que cambien la forma en que vivimos.