Dos personas resultan heridas por tiros de agentes federales en Portland, EEUU, en un incidente rodeado de crítica política.
La noche del 8 de enero, la ciudad de Portland vivió un nuevo episodio de violencia y tensión, cuando dos personas resultaron heridas en un tiroteo con agentes federales. El incidente se produjo solo un día después de que un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) matara a tiros a una mujer estadounidense en Mineápolis, Minnesota.
La Policía de Portland recibió llamados de auxilio, lo que llevó a la respuesta de los agentes, quienes encontraron a un hombre y a una mujer con aparentes heridas de bala. A pesar de que inicialmente se informó que no estaban involucrados en el tiroteo, la investigación sigue en curso.
La Patrulla Fronteriza de Estados Unidos confirmó que un agente abrió fuego en defensa propia mientras realizaba una "detención selectiva de vehículo". Según la versión oficial, el conductor del vehículo intentó atropellar a los agentes y abandonó la escena con el pasajero.
La oficina local del FBI hizo una publicación en redes sociales confirmando el tiroteo, pero luego la eliminó. La cadena local KATU2 informó que las personas heridas huyeron de la escena y pidieron ayuda en un complejo de apartamentos.
El alcalde de Portland, Keith Wilson, se refirió a este incidente como "el resultado" de la presencia de agentes federales fuertemente armados en su ciudad. "Portland no es un 'campo de entrenamiento' para agentes militarizados y la 'fuerza total' con la que amenaza la administración tiene consecuencias mortales", dijo, pidiendo al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que termine las operaciones en su ciudad hasta que acabe la investigación.
Análisis:
El incidente en Portland es el resultado directo de la tensión creciente entre las comunidades locales y los agentes federales, cuya presencia en la ciudad ha generado un clima de miedo y desconfianza. La política de "fuerza total" implementada por la administración federal no solo ha llevado a episodios violentos como este, sino que también ha erosionado la confianza entre las comunidades y las autoridades.
La respuesta del alcalde de Portland es un llamado a la razón y a la justicia. La presencia de agentes federales fuertemente armados en la ciudad no solo es una amenaza para la seguridad pública, sino que también puede generar un clima de tensión y violencia. Es importante que se aborden estas cuestiones con sensatez y que se prioricen las necesidades de las comunidades afectadas.
En conclusión, el incidente en Portland es un llamado a la acción para cambiar la política de "fuerza total" y priorizar la justicia y la seguridad pública. Es hora de que se escuche a las voces de las comunidades afectadas y se tome medidas para reducir la violencia y mejorar la comunicación entre las autoridades y los ciudadanos.