Asesinato de Mauricio Aramayo: colaborador cercano a Paz Pereira cae víctima de violencia y corrupción en Tarija
La noticia del asesinato de Mauricio Aramayo, un servidor público recto e íntegro, ha dejado al país en shock. La violenta muerte de este estrecho colaborador del presidente Rodrigo Paz Pereira ha despertado una profunda indignación y solidaridad con su familia. La lucha contra la corrupción no puede seguir cobrando vidas, sostiene la vocera presidencial, Carla Faval.
Aramayo era un defensor de la legalidad que había enfrentado a las mafias desde su trabajo en el Senasag y no había dudado en hacer lo correcto, pese a conocer los riesgos. Su valentía fue recompensada con una muerte violenta mientras circulaba por la Avenida Domingo Paz en Tarija.
La investigación está en curso, liderada por el fiscal departamental de Tarija, José Mogro, quien ha lamentado el hecho y se comprometió a esclarecer las causas del asesinato y dar con los agresores. El plan Z se activó después del hecho violento, indicando la gravedad de la situación.
Aramayo había sido coordinador departamental de campaña del presidente Paz Pereira durante dos vueltas electorales y posteriormente fue designado director departamental del Senasag. Sin embargo, su renuncia al cargo para habilitarse como candidato en las elecciones subnacionales sugiere que su lucha contra la corrupción había alcanzado un punto crítico.
La muerte de Aramayo es un recordatorio contundente de la necesidad de fortalecer la seguridad ciudadana y de no dejar que la lucha contra la corrupción cobre vidas inocentes. Nos duele esa valentía, pero no podemos permitir que este crimen quede en la impunidad, sostiene Faval.
**Análisis**
La muerte de Mauricio Aramayo es un golpe duro para el país y una llamada a la acción para fortalecer la lucha contra la corrupción. El asesinato no solo es un crimen más en una sociedad que enfrenta constantemente la violencia, sino también un ataque directo a la integridad de los servidores públicos que defienden la legalidad.
Es importante recordar que Aramayo había sido objeto de amenazas y presiones para que cediera a las coimas, pero él siguió siendo fiel a su compromiso con la justicia. Su muerte es un recordatorio de que la lucha contra la corrupción no puede ser llevada a cabo sin riesgos, pero también de que no podemos permitir que esos riesgos cobren vidas inocentes.
La investigación en curso debe ser exhaustiva y transparente para dar con los responsables del crimen. Además, es necesario fortalecer la seguridad ciudadana y proteger a los servidores públicos que defienden la legalidad. La sociedad civil también tiene un papel clave en este sentido, ya que es necesario crear una cultura de tolerancia cero hacia la violencia y el crimen.
En última instancia, la muerte de Mauricio Aramayo debe ser un llamado a la acción para fortalecer la lucha contra la corrupción y proteger a los servidores públicos que defienden la legalidad. No podemos permitir que este crimen quede en la impunidad y debemos trabajar juntos para crear un país más justo y seguro para todos.