Dolor cervical y postura alterada: cómo el uso intensivo del celular afecta a todas las edades sin excepción.
En una era donde la tecnología nos sigue muy de cerca, el "tech neck" ha pasado de ser un problema de moda a una verdadera epidemia en la que millones de personas se ven afectadas. La doctora Sirley Miranda, docente de la carrera de Medicina en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), advierte que este hábito peligroso puede acompañarnos durante toda nuestra vida si no se corrige temprano.
"Cuando el uso del celular implica mantener la cabeza inclinada hacia adelante por largos periodos, se incrementa el riesgo de dolor cervical, contracturas y compensaciones posturales que pueden mantenerse en el tiempo"
La carga oculta de mirar hacia abajo
Aunque nuestra cabeza puede parecer ligera, su peso efectivo aumenta significativamente cuando nos inclinamos hacia adelante. Según un estudio del cirujano Kenneth K. Hansraj, la presión aumenta a 12 kg al inclinarla 15 grados; a 18 kg con 30 grados y hasta 27 kg al llegar a 60 grados, una postura común al enviar mensajes o navegar en redes sociales.
"La flexión prolongada contribuye a inflamación de bajo grado y deterioro de la propiocepción, mientras que estudios difundidos en Cephalalgia vinculan esta postura con cefaleas tensionales y mareos de origen cervical"
El impacto del "tech neck" no se limita a la zona cervical. Un estudio publicado en Clinical Biomechanics advierte que esta postura puede generar reducción de la capacidad respiratoria debido al cierre del pecho, además de disminuir la movilidad cervical hasta en un 30% y aumentar el dolor crónico en la parte alta de la espalda.
Análisis:
El "tech neck" es un problema complejo que requiere un enfoque integral. La prevención debe comenzar en el entorno familiar y escolar, y los padres de familia deben jugar un papel activo al establecer rutinas saludables y conscientes del uso de la tecnología. Además, las instituciones educativas y laborales deben establecer políticas que fomenten la ergonomía y el descanso regular.
Las soluciones no son tan simples como evitar usar los dispositivos durante horas, sino que requieren un cambio cultural hacia un uso consciente y responsable de la tecnología. Al mismo tiempo, es fundamental educar a las nuevas generaciones sobre el impacto del "tech neck" y la importancia de adoptar hábitos saludables desde edades tempranas.
En conclusión, el "tech neck" no es solo un problema individual, sino que tiene implicaciones importantes en la salud pública. Es hora de que nos demos cuenta del precio que pagamos por estar conectados y tomemos medidas para prevenir este problema antes de que sea demasiado tarde.