El mundo de hoy es un laberinto de complejidades y desafíos que nos requieren replantear la estrategia para competir en este nuevo siglo. En el momento en que escribo estas líneas, en 2026, la situación geopolítica internacional está siendo definida por dos grandes potencias: Estados Unidos y China. La tensión entre estos dos poderosos actores es palpable, ya que ambos buscan expandir su influencia a escala global.

La analogía con el pasado no siempre es precisa. Aunque hay paralelos con la Guerra Fría, en la actualidad existen diferencias significativas. Estados Unidos sigue siendo más poderoso que China en muchos aspectos, como la capacidad militar y económica, especialmente cuando se consideran los aliados. Además, varios países de segundo plano han emergido en el sistema global, como Brasil, India, Indonesia, Arabia Saudita y Sudáfrica, que no están dispuestos a unirse exclusivamente al bloque estadounidense o chino.

La dimensión ideológica del conflicto entre potencias es real, pero no tan intensa como en la Guerra Fría. Xi Jinping y el Partido Comunista de China han sido más moderados en su enfoque global, sin emplear métodos agresivos para promover su modelo de gobierno o construir un orden mundial alternativo. Por otro lado, Putin es mucho más agresivo al propagar su ideología de nacionalismo iliberal y buscar destruir el orden liberal internacional.

La conectividad económica entre Estados Unidos y China, así como con la economía global en general, es un desafío único que requiere un manejo prudente. El futuro del sistema económico global dependerá de cómo se aborden estas relaciones. La polarización en Estados Unidos sobre cuestiones de política exterior también es un problema importante. Durante la Guerra Fría, aunque hubo divisiones en la sociedad estadounidense, existió un consenso generalizado sobre la necesidad de contener al bloque soviético. En la actualidad, no hay acuerdo amplio sobre cómo abordar a China y Rusia.

Análisis:

La situación geopolítica internacional está siendo definida por dos grandes potencias: Estados Unidos y China. La tensión entre estos dos poderosos actores es palpable, ya que ambos buscan expandir su influencia a escala global. Aunque hay paralelos con la Guerra Fría, en la actualidad existen diferencias significativas. Estados Unidos sigue siendo más poderoso que China en muchos aspectos, como la capacidad militar y económica, especialmente cuando se consideran los aliados.

Para abordar estos desafíos, es necesario replantear la estrategia para competir en este nuevo siglo. Se requiere un debate serio sobre la estrategia global para competir con China y Rusia. La conectividad económica entre Estados Unidos y China, así como con la economía global en general, es un desafío único que requiere un manejo prudente.

Conclusiones:

El año 2026 debería marcar el fin de este momento de incertidumbre estratégica respecto a la política exterior estadounidense para competir con China y Rusia. Es hora de replantear la estrategia global para competir en este nuevo siglo. La conectividad económica entre Estados Unidos y China, así como con la economía global en general, es un desafío único que requiere un manejo prudente. El futuro del sistema económico global dependerá de cómo se aborden estas relaciones.