Manifestantes iraníes mueren en protestas violentas mientras Trump amenaza con intervenir y defender a los manifestantes
El jueves 1 de enero de 2026, al menos cinco manifestantes murieron y una treintena resultaron heridos en enfrentamientos violentos en el oeste del país. La protesta, que comenzó como un movimiento estudiantil contra la depreciación del rial, había evolucionado hasta convertirse en un llamado a la acción más amplio contra la autoridad gubernamental.
La represión fue brutal. En Azna, una comisaría fue asaltada y varias unidades de policía fueron incendiadas. Se oyó claramente el uso de armas de fuego por parte de las fuerzas del orden. Un poco antes, la policía también había recurrido al uso de armas de fuego en Lordegan, al oeste del país.
La violencia se extendió a otras ciudades de provincia, donde grupos de manifestantes luchaban contra las autoridades. La policía respondió con gases lacrimógenos y armas de fuego. Sin embargo, la ciudad de Teherán, el punto de partida del movimiento, se mantuvo tranquila.
La crisis política en Irán es compleja. El presidente Masoud Pezeshkian había reconocido las "reivindicaciones legítimas" relacionadas con las dificultades económicas, pero la represión fue brutal. La huelga de los comerciantes del bazar de la capital se politizó rápidamente y se extendió a las ciudades de provincia.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había prometido "erradicar" cualquier intento de Teherán de reconstruir su programa nuclear o su arsenal de misiles balísticos. La tensión entre los dos países es alta y la situación en Irán es inestable.
Análisis:
La crisis política en Irán es un reflejo del descontento económico y social que se siente en el país. La depreciación del rial ha afectado a millones de personas, especialmente a aquellos que viven alrededor del 50% por debajo del umbral de pobreza. La autoridad gubernamental ha optado por la represión para controlar la situación, lo que ha llevado a una mayor violencia y resistencia.
La intervención externa de Estados Unidos es un factor adicional que complica la situación. El presidente Trump ha prometido "erradicar" cualquier intento de Teherán de reconstruir su programa nuclear o su arsenal de misiles balísticos. La tensión entre los dos países es alta y la situación en Irán es inestable.
Para salir de esta crisis, se necesitan soluciones políticas y económicas. Se requiere una mayor transparencia y accountability en el manejo de los recursos económicos del país. También es necesario un diálogo constructivo entre las autoridades gubernamentales y la sociedad civil para encontrar soluciones a las dificultades económicas.
En conclusión, la crisis política en Irán es un reflejo del descontento económico y social que se siente en el país. La represión y la resistencia son parte de esta crisis, pero también es necesario buscar soluciones políticas y económicas para salir de esta situación inestable.