**La voraz maquinaria del Estado**

Durante dos décadas, el Estado boliviano se convirtió en una máquina voraz, que devoraba recursos sin control ni planificación alguna. El gasto corriente creció de manera exponencial, impulsado por contrataciones políticas y cargos creados a medida. La escena más visible de esta práctica extendida fue la del músico contratado como asesor del Ministerio de la Presidencia con un salario de Bs 20.000, sin experiencia ni funciones técnicas.

**La delegación presidencial**

Otro ejemplo del despilfarro fueron las delegaciones presidenciales: equipos de cinco o seis personas en cada departamento, con salarios que oscilaban entre Bs 9.800 y Bs 17.000. El único requisito era ser bachiller. No marcaban entrada ni salida, no elaboraban informes mensuales, y solo aparecían cuando el presidente o algún ministro visitaba la región.

**La cultura del gasto**

Para el economista Germán Molina, este caso no es un hecho aislado, sino parte de un patrón que atraviesa instituciones, empresas públicas y entidades descentralizadas: cargos otorgados por lealtades políticas más que por capacidad técnica. Durante veinte años, el gasto en sueldos se ha incrementado por encima de lo recomendado internacionalmente.

**La oportunidad de ajuste**

Para la nueva administración, el ajuste apunta a racionalizar estos gastos sin afectar la operatividad esencial del Estado. Según Molina, se aplicará una técnica de presupuesto base cero, en la que cada institución deberá justificar su costo salarial máximo, intermedio y mínimo, permitiendo identificar qué entidades pueden ser cerradas por no generar ingresos suficientes para sustentar sus planillas.

Análisis:

La voraz maquinaria del Estado boliviano es un fenómeno complejo que tiene raíces profundas. El gasto corriente creció de manera exponencial, impulsado por contrataciones políticas y cargos creados a medida. La cultura del gasto en el Estado se caracteriza por la ausencia de control y planificación. Sin embargo, la nueva administración tiene la oportunidad de racionalizar estos gastos sin afectar la operatividad esencial del Estado.

Conclusiones:

Para revertir esta situación, la administración debe implementar medidas efectivas para controlar el gasto público y promover la eficiencia en el uso de recursos. Esto puede lograrse mediante la aplicación de técnicas de presupuesto base cero y la identificación de entidades que no generan ingresos suficientes para sustentar sus planillas. Además, es necesario implementar lineamientos operativos claros y anexos completos que permitan a los funcionarios ejecutar las normas y controlar los gastos.

Posibles soluciones:

1. Implementar técnicas de presupuesto base cero para identificar qué entidades pueden ser cerradas por no generar ingresos suficientes.
2. Establecer lineamientos operativos claros y anexos completos que permitan a los funcionarios ejecutar las normas y controlar los gastos.
3. Fomentar la cultura del ahorro y la eficiencia en el uso de recursos.
4. Implementar medidas para reducir el déficit fiscal y aumentar la inversión productiva.
5. Establecer un sistema de evaluación y seguimiento efectivo para garantizar que los fondos públicos se utilicen de manera transparente y eficiente.