El desvío ilegal de combustibles genera multimillonaria suma diaria en Bolivia y obstaculiza la estabilidad económica.
El Ministerio de Hidrocarburos y Energías reveló que el desvío de combustibles alcanzaba niveles preocupantes, con una escala institucionalizada y capaz de corromper a muchos actores. El ministro Mauricio Medinaceli afirmó que este negocio ilegal generaba entre $2 y $3 millones diarios, lo que pone en peligro la estabilidad económica del país.
“Estamos en presencia de un nivel de corrupción completamente institucionalizado, a gran escala, con un negocio de entre 2 y 3 millones de dólares por día. Esa era la magnitud del desvío de combustible”, sostuvo Medinaceli.
La situación se complica aún más cuando se considera que la subvención a los combustibles en Bolivia fue reducida parcialmente, lo que llevó a una escasez del diésel incluso en estaciones de servicio peruanas. Esto demuestra cómo el desvío de combustibles afecta no solo al país sino también a sus vecinos.
Medinaceli destacó que la aplicación de medidas de estabilización de precios y el aumento de la transparencia en la gestión del mercado energético es fundamental para combatir este problema. También se anunció la apertura del mercado boliviano para el ingreso de empresas privadas que abastezcan gasolina y diésel mediante bloques mayoristas, un mecanismo que ya se aplicó entre 2000 y 2005.
La apertura del mercado puede ser una oportunidad para que Bolivia cambie su paradigma energético y reduzca su dependencia de las importaciones. Sin embargo, también es importante garantizar la transparencia en la gestión de este proceso y evitar que el desvío de combustibles siga siendo un problema.
Análisis y conclusiones:
La crisis energética boliviana es un reflejo de la complejidad del sector energético y la necesidad de implementar medidas efectivas para combatir la corrupción. La apertura del mercado y el aumento de la transparencia son pasos importantes hacia la solución, pero es fundamental que se garanticen condiciones claras y justas para todas las partes involucradas.
La escasez de combustibles y la corrupción no solo afectan a Bolivia sino también a sus vecinos. Es importante considerar la dimensión regional del problema y buscar soluciones que involucren a los países del Mercosur y otros actores internacionales.
Finalmente, es necesario fortalecer las instituciones encargadas de la gestión del sector energético para garantizar la transparencia y el control sobre el desvío de combustibles. Solo entonces Bolivia podrá superar esta crisis y sentar las bases para un futuro más próspero y sostenible.