**La injusticia que se cuela entre los vuelos**

El exministro Eduardo Del Castillo descubrió, cuando menos, que el verdadero reto no era superar las demoras en los controles migratorios, sino enfrentar el miedo y la incertidumbre que rodean a su familia. En un vuelo que tenía programado para llegar a Chile, donde una evaluación médica neurológica esperaba a su hija menor diagnosticada con autismo, Del Castillo se vio obligado a afrontar una situación que él mismo describe como "un operativo" en el aeropuerto internacional de Viru Viru.

El exministro aseguró que un policía le advirtió que buscarían cualquier excusa para impedir que aborde el vuelo. A pesar de manifestar su disposición a colaborar y permitir cualquier revisión, Del Castillo fue obligado a descender del autobús que lo llevaba hacia el avión sin presentación alguna orden judicial o administrativa. Fue en ese momento cuando su hija menor sufrió un golpe mientras se encontraba en sus brazos.

Del Castillo relató que durante varias horas se restringió su libertad sin explicación formal, mientras que sus hijas entraban en crisis emocional. No fue hasta alrededor de las 22:00 del lunes cuando le informaron que estaba siendo aprehendido y denunció que durante ese tiempo se lo mantuvo en calidad de detenido sin justificación. Su esposa y las menores finalmente pudieron retirarse del lugar.

La exautoridad aclaró que su viaje tenía como objetivo llevar a su hija menor a una evaluación médica neurológica en Santiago de Chile, y que estaba acompañado de su esposa, sus dos hijas, la psicopedagoga de su hija menor y de Abad A. Del Castillo anunció que se reserva el derecho de iniciar acciones legales para restituir lo que considera derechos vulnerados y afirmó que los hechos denunciados por la Policía "son completamente falsos" y podrán ser desvirtuados dentro del proceso penal.

**Análisis y conclusiones**

El caso Del Castillo revela una situación de injusticia y arbitrariedad, donde se ve involucrado un individuo que intentaba simplemente llevar a su hija menor a una evaluación médica neurológica. La falta de explicación formal para restringir la libertad de Del Castillo y la denuncia de abusos contra su familia son graves concernidos.

Esperamos que el Ministerio Público analice el caso con objetividad y técnica, respetando la Constitución y el debido proceso. El plazo de 24 horas para definir la situación jurídica del exministro es breve, pero esperamos que sea suficiente para determinar si corresponde o no una imputación formal.

En última instancia, esperamos que este caso sirva como un llamado a reflexionar sobre la importancia de respetar los derechos humanos y garantizar la seguridad de las personas, incluyendo a aquellos que requieren atención médica especial.