Desastre por inundaciones golpea fuerte a tres departamentos, con devastadores efectos en comunidades y economías locales.
En Samaipata, la emergencia se extiende por 23 comunidades afectadas, caminos cortados durante cinco días y viviendas destruidas. La tragedia se desplazó hacia El Torno, Colpa Bélgica y Porongo, donde el saldo fue devastador: 26 personas fallecidas, evacuaciones aéreas por comunidades incomunicadas y puentes colapsados que aislaron a miles de familias. En Colpa Bélgica, más de 1.500 hogares quedaron afectados y el corte de energía agravó el aislamiento.
En Cochabamba, el agua avanzó desde los ríos hacia las casas, inundando calles, viviendas, vehículos y sembradíos. 64 comunidades resultaron afectadas, con alrededor de 2.000 familias damnificadas y casi 3.000 hectáreas de cultivos dañadas. La economía local aún no logra cuantificar todas sus pérdidas.
Mientras tanto, en La Paz, el drama se vive con preocupación en zonas que todavía no han sido declaradas en desastre, pero que muestran señales alarmantes. En Tipuani, los arroyos Naranjani, Río Seco y Sunturu colapsaron tras intensas lluvias y trabajos mineros en la zona. El agua ingresó con fuerza a barrios enteros y alcanzó a la comunidad de La Rinconada.
Análisis:
La situación en Bolivia es sumamente crítica, donde la lluvia persistente ha dejado un rastro de devastación y desesperanza. El impacto se siente en las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, donde comunidades enteras han sido arrasadas y vidas han sido perdidas. Es fundamental que el gobierno y las autoridades locales trabajen juntos para coordinar la respuesta y brindar ayuda a las familias afectadas. Sin embargo, es importante también reflexionar sobre las causas subyacentes de este desastre y buscar formas de prevenir futuras tragedias.