"El imperio MAGA: Trump predice sucesores mientras su coalición se desgarra y las divisiones dentro del partido republicano ganan terreno"
Las especulaciones sobre las nominaciones presidenciales republicanas para 2028 sugieren que las maniobras para suceder al presidente ya están en marcha. Los miembros del equipo del presidente se han peleado por asuntos políticos, y algunos, como la congresista Marjorie Taylor Greene, se han salido de su órbita, acusando al presidente de haber perdido la conexión con los estadounidenses que lo llevaron al poder.
A pesar de la enmienda constitucional que limita su presidencia a dos períodos de cuatro años, Trump expresó que sus últimos tres años de segundo mandato equivalían a una "eternidad". Sin embargo, cuando se refirió a las posibles nominaciones presidenciales republicanas para 2028, fue claro: "No voy a ser yo".
La pregunta es quién será el próximo líder del movimiento MAGA, que ha sido la base de la coalición política del presidente. Algunos consideran que el vicepresidente Mike Pence o los senadores Lindsey Graham y Ted Cruz podrían ser opciones viables. Sin embargo, otros creen que el partido necesitará una figura más fuerte para mantener su influencia en el partido republicano.
La disputa dentro del movimiento MAGA sobre quién establece la agenda política también puede generar fricciones entre los líderes del partido. La pelea Trump-Greene comenzó con el apoyo de ésta a la publicación completa de los archivos del gobierno del caso Epstein, una fuente antigua de las teorías de la conspiración conservadoras.
La división dentro del movimiento MAGA también puede afectar la coalición política del presidente en el Congreso. A pesar de las presiones de la Casa Blanca, no se pudo impedir que la Cámara de Representantes aprobara una medida que exigía la publicación de los archivos de Epstein. El presidente tampoco ha logrado convencer a los senadores republicanos para que abandonen la obstrucción parlamentaria.
En resumen, el futuro del movimiento MAGA y la coalición política del presidente Trump depende en gran medida de quién será el próximo líder del partido y quién establece la agenda política. La disputa dentro del movimiento MAGA sobre quién establece la agenda política también puede generar fricciones entre los líderes del partido.