El fútbol boliviano vivió una noche de éxtasis en el estadio Hernando Siles, donde Nacional Potosí se alzó con el título de la Copa Bolivia ante un desequilibrado Bolívar. La fiesta celeste y pirotecnia previa a la hora inicial revelaron la ilusión de los potosinos, que ya ganaban el partido en el marcador al tercer minuto gracias a William Álvarez (0-1).

La precisión y garra del equipo dirigido por Leonardo Egüez se tradujeron en un golazo de Saulo Guerra al 17', después de que José Sagredo fuera víctima de una jugada dudosa. El uruguayo Martín Cauteruccio (1-2) intentó reaccionar para Bolívar, pero Nacional respondió con una mayor convicción y disposición a seguir luchando.

La segunda parte del partido se convirtió en un ida y vuelta emocionante. Bolívar trató de reaccionar mediante Dorny Romero y Cauteruccio, mientras que Nacional, inspirado por Saulo Guerra, empujaba a sus compañeros hacia un título histórico.

A los 73 minutos, Guerra marco un golazo (1-3) después de recibir un pase desde la derecha y controlar con izquierda. La visita no se rindió y aprovechó que Bolívar adelantó sus líneas para marcar el 1-4 a los 78 minutos, gracias a Kevin Quiroz (1-4). El partido terminó en un gran fracaso para Bolívar y una victoria memorable para Nacional Potosí.

Análisis:

La noche de este lunes en el estadio Hernando Siles fue testigo de una historia de fútbol que supera la simple victoria. Nacional Potosí, con 83 años de vida institucional, logró alcanzar el título de la Copa Bolivia después de una gran pelea y un despliegue emocionante. Sin embargo, la derrota para Bolívar es un recordatorio de que, en este deporte, no hay espacio para la frustración o la resignación.

La pregunta que queda pendiente es: ¿qué sucedió verdaderamente durante aquella noche? ¿Fue simplemente una victoria justa y merecida para Nacional Potosí, o hubo algo más detrás de la escena? Solo el tiempo y las reflexiones de los jugadores y entrenadores podrán responder a esta pregunta.