El primer ministro australiano Anthony Albanese enfrenta la ira de los familiares afectados en una vigilante en Bondi después del
Durante la vigilia, el primer ministro fue objeto de gritos y risotadas, lo que contrasta con la ovación que recibió el ex primer ministro John Howard. El líder del partido laborista, Albanese, había sido criticado por no asistir a ninguno de los funerales, lo que generó una gran polémica.
En contraste con la acogida hostil hacia Albanese, el gobernador general, Sam Mostyn, recibió un aplauso cuando expresó su solidaridad con los judíos australianos y rechazó el antisemitismo. "No podemos procesar aún el alcance del heroísmo y la valentía que define este lugar en este momento", dijo.
Análisis:
La visita del primer ministro Albanese a Bondi Beach después de un ataque terrorista tan grave y devastador, ha sido objeto de una gran polémica. A pesar de su intento por mostrar condolencias con las víctimas y sus familias, su acogida fue hostil y desaprobadora. Es claro que la nación australiana está herida y enfadada después de este ataque y que muchos esperan una mayor acción del gobierno para abordar el problema del antisemitismo.
La falta de asistencia al funeral de Matilda, víctima de diez años de edad, es particularmente preocupante. Aunque Albanese ha mantenido que no había recibido una invitación formal, su ausencia fue vista como un desaire a la familia y un reflejo de la falta de prioridad en la lucha contra el antisemitismo.
Es importante recordar que la resiliencia y el heroísmo de los surf lifesavers, la policía y los civiles han sido clave para superar este momento difícil. Esperamos que el gobierno australiano continúe trabajando para abordar las raíces del odio y la violencia que llevó a este ataque terrorista.