La educación superior en Estados Unidos ha experimentado un giro significativo hacia la sensatez: la Corte Suprema ha logrado eliminar las cuotas raciales manifiestas en el proceso de admisión a universidades, lo que es beneficioso para todos los estudiantes.

Aunque algunos sectores se muestran preocupados por el descenso en la matrícula de estudiantes hispanos y afroamericanos en las mejores universidades estadounidenses, hay buenos motivos para celebrar. La "incompatibilidad académica" ha llegado a su fin, ya que los estudiantes de todas las razas ahora pueden acceder a las instituciones educativas que mejor se adaptan a sus habilidades y preparación.

La incompatibilidad académica era un problema serio. Los universitarios estadounidenses habían adoptado prácticas extremas en el nombre de la diversidad, lo que llevaba a estudiantes no tan bien preparados a las instituciones educativas más competitivas. Esto significaba que los aspirantes hispanos y afroamericanos necesitaban puntajes SAT mucho más altos para tener posibilidades reales de admisión.

Por ejemplo, un estudiante asiático-americano tendría que obtener un puntaje SAT varios cientos puntos superior al de un estudiante negro o latino con características similares. Esto no solo era una forma de discriminación, sino que también no producía la diversidad económica deseada. Los estudiantes hispanos y afroamericanos que beneficiaban de esta práctica tendían a venir de antecedentes socioeconómicos más altos.

La educación es el objetivo. La cuestión era dejar que los estudiantes se adaptaran al nivel adecuado, en lugar de forzarlos a competir en un ambiente extremadamente competitivo. Un estudiante negro talentoso podría ser discapacitado por la presión y no llegar a su máximo potencial.

La "incompatibilidad académica" era un problema especialmente grave en las universidades de menor rango. Los estudiantes hispanos y afroamericanos que podrían haber prosperado en instituciones como Penn State o University of Wisconsin, en lugar de MIT o Harvard, se veían obligados a abandonar sus sueños debido a la falta de preparación.

La supresión de esta práctica inadmisible es un paso importante hacia una educación más justa y equitativa. Aunque algunos sectores puedan lamentar el final de esta forma de discriminación, la mayoría gana con este cambio.