La Bolivia enfrenta un rezago estructural en refinación de combustibles que se remonta a 25 años de descuido y dependencia
La situación actual de la refinación de combustibles en Bolivia es preocupante. Según el gerente de YPFB Refinación, Aquiles Pfeiffer, el país ha estado atravesando un rezago estructural de al menos 25 años en materia de refinación, lo que obliga a importar cerca del 70% de los carburantes que consume y limita la capacidad de respuesta ante problemas de abastecimiento y calidad.
La falta de inversiones sostenidas en producción y refinación durante más de dos décadas ha llevado a una fuerte dependencia de la importación de combustibles, incluyendo los de aviación. La situación actual es consecuencia directa de decisiones acumuladas en el tiempo que priorizaron inversiones en infraestructura sin garantizar previamente el suministro de crudo.
La deuda heredada
Las refinerías bolivianas operan con equipos cuya base data de la década de 1970. El gerente de YPFB Refinación sostiene que se invirtió en fierros, pero no se aseguró la producción. ¿Cuál es el plan de producción para que esas inversiones funcionen? Ese es el problema de fondo.
La dependencia externa
Además de la dependencia externa, el país enfrenta limitaciones logísticas para importar grandes volúmenes de combustibles de manera simultánea. El sistema de transporte heredado utiliza rutas por Chile, Argentina y Paraguay. La falta de inversión en infraestructura ha llevado a la construcción de tanques no adecuados para almacenar gasolina, lo que contribuyó a la degradación del producto.
La calidad y el control
YPFB Refinación cuenta con laboratorios certificados bajo la norma internacional ISO 17025, además de un programa de control externo que envía muestras a Estados Unidos y otros países para verificar la calidad del combustible sin conocer previamente su origen. El gerente aseguró que no hay nada oculto ni político en el proceso.
El camino hacia adelante
La situación comenzará a cambiar a partir del segundo semestre, con ajustes en el denominado downstream (refinación y distribución), una nueva ley de carburantes en elaboración y el retorno del sistema de mayoreo, vigente hace más de dos décadas. El gerente pidió no "satanizar" los problemas actuales y llamó a mirar hacia adelante. "No vengo a justificar errores del pasado, vengo a trabajar para recuperar el tiempo perdido y garantizar calidad, cantidad y disponibilidad de combustibles para la población".
Análisis de riesgo: La situación actual de la refinación petrolera en Bolivia puede generar un riesgo significativo para la economía del país. La dependencia externa y las limitaciones logísticas pueden llevar a problemas de abastecimiento y calidad, lo que puede afectar negativamente al sector automotriz y otros sectores económicos que dependen de los combustibles. Además, el deterioro del sistema de refinación puede generar un riesgo para la seguridad de los ciudadanos. Es fundamental que se tomen medidas efectivas para resolver este problema y garantizar la calidad y cantidad de los combustibles para la población.