La decisión de Bill y Hillary Clinton de ceder a la presión y testificar ante un panel del Congreso controlado por republicanos sobre Jeffrey Epstein puede parecer una gran derrota para ellos. Y lo es, ya que sus apariencias separadas, programadas para realizarse en público más adelante este mes, están destinadas a convertirse en espectáculos como circo que les causarán vergüenza y escarnio al matrimonio.

Sin embargo, hay algo más detrás de esta decisión. La verdad es que los Clintons no cedieron por motivos altruistas, sino porque la alternativa habría sido mucho más dolorosa. Si no hubieran aceptado responder preguntas sobre las acciones depravadas de Epstein y Ghislaine Maxwell, probablemente habrían enfrentado procesamiento penal por parte del Departamento de Justicia en cargos de desacato al Congreso.

Imagina la reacción eufórica en la Casa Blanca de Trump si los Clintons hubieran tentado suerte al caminar por el mismo camino. Los generales de América han crecido creyendo que los Clintons son intocables y que las reglas habituales no les aplican. Los propios Clintons se creeaban ese mito, y había funcionado para ellos hasta ahora.

A pesar de que inicialmente resistieron con fuerza la demanda de testimonio, los Clintons comenzaron a ceder un poco aquí y allí, pero solo un poco, porque creían que sus compañeros demócratas en el Congreso les darían apoyo. Probablemente también pensaban que los republicanos se cansarían de no obtener resultado y abandonarían, por lo que todo lo que tenían que hacer era que sus abogados siguen diciendo no.

Pero esta vez, la legendaria política de los Clintons falló. Su resistencia a ceder terminó cuando recibieron un despertar brusco el mes pasado, lo que es por qué ahora están ondeando la bandera blanca.

El momento decisivo llegó cuando una mancha de demócratas rompieron filas y se unieron a los republicanos en demanda de que el dúo testificara sobre Epstein. Uno de ellos es la congresista Ayanna Pressley de Massachusetts, quien dijo a periodistas: "Simplemente me enfoco en las víctimas, como superviviente de violencia sexual yo misma, y eso informa mi trabajo. Queremos oír a cualquier persona que tenga información absolutamente. Y eso no debería estar limitado por líneas partidistas".

El análisis de riesgo:

La decisión de los Clintons de testificar sobre las acciones de Epstein puede ser vista como una derrota, pero también puede considerarse un reconocimiento de que nadie es intocable y que la justicia debe ser igual para todos. Sin embargo, es importante recordar que la justicia no siempre es perfecta, y que los acusados deben tener garantías de un proceso justo y imparcial. En este sentido, la testimonio de los Clintons puede ser visto como una oportunidad para que la verdad salga a la luz y para que se abran las puertas a una mayor transparencia y justicia.

Palabra clave: Epstein