El recuerdo del primer día de clases en el Colegio Nacional Sucre sigue siendo intenso para Edgar Valdez Carrizo, bachiller de la promoción 1969 y médico especializado en salud pública. A medida que recuerda ese día, también evoca la trayectoria personal y profesional que lo ha llevado a ser un reconocido líder en la prevención y tratamiento del VIH-Sida.

La puerta maciza del colegio, fundado en 1826, estaba cerrada cuando Edgar llegó por primera vez. La entrada a clases era a las 7 de la mañana, pero él y sus compañeros estaban retrasados. El director, Óscar Arévalo, caminó lentamente hacia ellos, su voz firme y molesta regañando a los estudiantes por el retraso.

Edgar recuerda que se sentía intimidado por la autoridad del director y que la disciplina personal era esencial para él. A pesar de sus malas notas en algunas asignaturas, Edgar se esforzó cada día para mejorar y aprender. Fue gracias a los profesores que lo exigieron más que aprendió a valorar el esfuerzo y la dedicación.

A través de la geografía, historia y filosofía, Edgar descubrió el mundo y su lugar en él. Su profesor de geografía, Serafín Antequera, le hizo viajar por diferentes partes del mundo a través de mapas y postales. La profesora Teresa de Gordillo lo llevó a través de la historia, explorando la crueldad humana y el dogmatismo religioso.

Edgar también se recordaba de su expulsión de la clase de religión después de cuestionar los dogmas y creencias. Esto lo llevó a preguntarse sobre el sentido de la vida y la existencia. Sin embargo, participando en manifestaciones en contra del gobierno y en desfiles cívicos, Edgar se comprometió con Bolivia y su tricolor.

Finalmente, Edgar se graduó en noviembre de 1969 junto a sus 30 compañeros. Agradece al director, cuerpo docente y compañeros por ser la base para su resiliencia y capacidad para superar los obstáculos.

**Análisis de riesgo**

La experiencia del primer día de clases en el Colegio Nacional Sucre puede servir como ejemplo de cómo la autoridad y la disciplina pueden influir en el desarrollo personal y profesional. Sin embargo, también es importante reconocer que la libertad de expresión y el pensamiento crítico son fundamentales para el crecimiento y el progreso.

En este sentido, es crucial educar a los estudiantes sobre la importancia de la tolerancia, el respeto y la convivencia pacífica. Además, es fundamental fomentar el pensamiento crítico y la curiosidad en los estudiantes, permitiéndoles explorar diferentes perspectivas y creencias.

En conclusión, el primer día de clases en el Colegio Nacional Sucre puede ser visto como un momento clave en la formación personal y profesional de Edgar Valdez Carrizo. A través de su experiencia, podemos aprender valiosas lecciones sobre la importancia de la disciplina, el pensamiento crítico y la resiliencia para superar los obstáculos.