La transición del colegio a la universidad puede ser un momento crítico en la vida de los estudiantes, lleno de incertidumbre y ansiedad. Alicia Gutiérrez, con apenas 19 años, es un ejemplo de cómo esta experiencia puede afectar a muchos jóvenes. La presión por destacar, los proyectos exigentes y las presentaciones orales pueden ser demasiado para algunas personas. Sin embargo, la especialista en psicología Liudmila Loayza sostiene que la ansiedad no es solo una respuesta natural al cambio, sino también un indicador de miedo anticipatorio.

, explica Loayza. Esto se traduce en un temor a no cumplir con las expectativas, tanto propias como ajenas, y a no adaptarse al nuevo entorno universitario. pueden incrementar el nivel de ansiedad.

Aunque Alicia había elegido su carrera por vocación, el temor a no cumplir con las expectativas la paraliza. Sin embargo, la especialista sostiene que . En lugar de luchar contra el miedo, Alicia decide cambiar su enfoque y utilizar su energía para impulsar su autoconocimiento y crecimiento personal.

La organización y la planificación del tiempo son herramientas clave para disminuir la ansiedad académica. Loayza recomienda el uso de agendas, planificadores y rutinas claras que permitan equilibrar estudio, descanso y vida social. , explica.

El apoyo social también cumple un rol fundamental en la gestión de la ansiedad. Compartir inquietudes con compañeros, pedir ayuda y normalizar el miedo reduce la sensación de aislamiento. Alicia lo comprobó al descubrir que muchos de sus compañeros sentían lo mismo, aunque no lo expresaban abiertamente.

La historia de Alicia refleja una realidad extendida: . Aprender a gestionarla puede marcar la diferencia entre vivir la etapa universitaria como una carga o como una oportunidad de crecimiento personal y profesional.

Análisis de riesgo: La ansiedad por el inicio de clases puede ser un obstáculo para el rendimiento académico y el bienestar general de los estudiantes. Sin embargo, si no se gestiona adecuadamente, puede llevar a consecuencias negativas, como la paralización o la desmotivación. Es importante que los estudiantes y sus educadores sean conscientes de esta realidad y trabajen juntos para crear entornos que favorezcan el crecimiento personal y profesional.