"Estudiantes bolivianos desarrollan proyectos de IA con impacto social en salud, seguridad y medio ambiente"
La Universidad Franz Tamayo (Unifranz) ha sido testigo de un renacimiento en el campo de la inteligencia artificial (IA), donde estudiantes y docentes han trabajado juntos para desarrollar soluciones reales y sostenibles que impactan en la sociedad. Esta colaboración ha dado lugar a proyectos innovadores que abordan problemas complejos en áreas como la salud, la seguridad, la inclusión social y el cuidado del medio ambiente.
La clave para este éxito radica en la metodología académica de Unifranz, que impulsa a los estudiantes a diseñar y desarrollar propuestas funcionales desde su etapa de formación. Esta aproximación ha permitido a los universitarios integrar programación, visión artificial, robótica, análisis de datos e inteligencia artificial para dar respuesta a problemáticas concretas.
Uno de los proyectos más destacados es la prótesis de mano electrónica inteligente desarrollada por Ronald Uriel Choque Paco. Este dispositivo utiliza algoritmos de visión computarizada e inteligencia artificial para replicar movimientos humanos a partir de la cámara de un teléfono celular, sin necesidad de sensores musculares invasivos.
En el ámbito productivo, otro proyecto reciente aplica IA para mejorar la seguridad laboral en la industria bananera. El sistema inteligente de detección de huevos de araña fue desarrollado por estudiantes de noveno semestre de Ingeniería de Sistemas. Mediante visión artificial y un dataset propio de más de 150 imágenes, el sistema identifica huevos de arañas venenosas en los racimos y activa procesos automatizados de limpieza.
La tecnología también se puso al servicio del medio ambiente con el robot submarino ROV creado por estudiantes de Ingeniería de Sistemas para la limpieza de lagos contaminados. El equipo desarrolló un prototipo capaz de detectar y clasificar residuos sólidos bajo el agua mediante redes neuronales convolucionales.
Estos proyectos son solo una muestra de la innovación que ocurre dentro de la universidad, en pasados años otros proyectos integradores de estudiantes de Unifranz pavimentaron esta línea de innovación. En 2024 surgió Nana, una plataforma y dispositivo inteligente para el cuidado infantil creada por Adrián Calderón, que utiliza sensores e inteligencia artificial para monitorear el sueño, la temperatura del ambiente y la presencia de extraños mediante reconocimiento facial.
Ese mismo año, otros estudiantes desarrollaron Save Driver, un sistema de prevención de accidentes de tránsito por consumo de alcohol. El proyecto fue creado por Rodrigo Calle Leyton, Mariana Menacho Ugarte, Cristopher Flores Tinta, Fabiana Choque, Manuel Paye y Beymar Villca, y propone el bloqueo del motor de un vehículo cuando se detectan niveles elevados de alcohol.
La inclusión también encontró un espacio en la innovación con SLITE, un videojuego educativo que enseña Lengua de Señas Boliviana mediante visión artificial. El proyecto fue desarrollado por José Velarde, Raúl Pacajes y Jean Franco Choque, quienes diseñaron una experiencia lúdica para reducir las barreras de comunicación.
A esta lista se suma Aerofinder, un sistema de drones con inteligencia artificial para la búsqueda y rescate de personas desaparecidas, creado por Alejandro Yahir Rosales e Isai Anguela. El sistema combina reconocimiento facial y geolocalización para apoyar a grupos de rescate en zonas de difícil acceso.
En conjunto, estos proyectos evidencian que la inteligencia artificial, cuando se aplica desde la formación académica, puede generar soluciones reales, sostenibles y con impacto social. Más allá del aula, los estudiantes demostraron que la innovación no es un privilegio de grandes laboratorios, sino una capacidad que se construye cuando el conocimiento se pone al servicio de la sociedad.
**Análisis de Riesgo**
La aplicación de la inteligencia artificial en proyectos educativos y productivos puede generar riesgos como:
* La creación de empleos irrelevantes o desechables en caso de cambios tecnológicos.
* El abuso de la información personal recopilada por los dispositivos inteligentes.
* La sobreexplotación de recursos naturales y energéticos para mantener la infraestructura y el mantenimiento de estos proyectos.
Sin embargo, estos riesgos pueden ser mitigados con políticas públicas que promuevan la educación en tecnologías emergentes y la responsabilidad en el uso de los datos personales. Además, la colaboración entre estudiantes, docentes y empresas puede generar soluciones innovadoras y sostenibles que beneficien a la sociedad como un todo.