EE.UU. diseña plan tricéfalo para Venezuela: estabilización, recuperación y transición políticas con control petrolero.
En un giro significativo en la política exterior estadounidense hacia Venezuela, el secretario de Estado Marco Rubio presentó ante el Congreso este miércoles una estrategia tridimensional para consolidar el cambio en el país. La triple amenaza, como la describió Rubio, busca estabilizar el país, recuperar su lugar en el mercado global y llevar a cabo una transición política definitiva.
La primera fase de esta estrategia se centra en la estabilización del país. Para lograrlo, EE.UU. tomará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano y los venderá en el mercado a precios internacionales, controlando la forma en que se distribuyen los ingresos obtenidos de estas transacciones. Este paso es crucial para detener el caos económico y político que ha azotado Venezuela.
La segunda etapa, denominada "recuperación", busca reintegrar al país al mercado global y garantizar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otros países tengan acceso al mercado venezolano de manera justa. Al mismo tiempo, se impulsará un marco de reconciliación política para amnistiadas y liberadas a las fuerzas de la oposición que están en prisión o repatriadas al país.
La tercera y última fase es la transición política definitiva. Según Rubio, esta etapa comenzará a generar un proceso de reconciliación nacional en Venezuela, lo que permitirá a las fuerzas de la oposición reconstruir la sociedad civil y restablecer el orden político en el país.
**Análisis**
La estrategia estadounidense para Venezuela plantea una pregunta importante: ¿cuáles son los verdaderos intereses de EE.UU. en este proceso? La captura del líder venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, y su traslado a Nueva York para responder por cargos de "narcoterrorismo" puede ser visto como una oportunidad para que EE.UU. tome el control político en Venezuela.
Sin embargo, también hay riesgos involucrados en esta estrategia. La incautación de petroleros y la venta de petróleo venezolano pueden generar reacciones negativas en la comunidad internacional y afectar la estabilidad política en el país.
Para evitar un caos político y económico, es crucial que EE.UU. trabajen con otros actores internacionales para encontrar una solución pacífica y justa para Venezuela. La reconciliación política y la reintegración del país al mercado global pueden ser claves para consolidar el cambio en Venezuela.
En conclusión, la estrategia estadounidense para Venezuela es compleja y plantea varios desafíos. Es importante que EE.UU. trabajen con otros actores internacionales para encontrar una solución pacífica y justa para Venezuela, evitando un caos político y económico en el país.